MI MUSICA

domingo, 22 de agosto de 2010

LA IMAGEN DE MÍ MISMO

Muchas veces he cavilado, muchas veces he intentado arañar la pared que me separa de la verdad, pero hacerlo con las uñas, intentar abrir un hueco con los dedos en el espesísimo muro que mis propias limitaciones, la cárcel de mis sentidos materiales, me impone, es tarea ardua  , prácticamente imposible de conseguir.

Y , sin embargo, no puedo  dejar de pensar en ello . Es un afán constante, es un intento de encontrar el verdadero origen y fuente de la felicidad. Encontrar respuesta sería encontrar la razón, el sentido , la explicación al sufrimiento, y por ende, el alivio , el cese de éste.

No puedo ceder a la pasividad, no ceso de preguntarme  los por qué, , qué significado  tiene…la vida.

Y el punto de partida en el camino es saber qué, quién soy.

Me encuentro encerrado en un globo inflado en el que a base  de preguntas  presiono la pared elástica hacia fuera, pero lejos de romperla, lo que consigo es que en un m omento la presión me devuelva lanzado de nuevo hacia dentro.

Y sin embargo tengo la certeza de que hay un punto donde sí se puede atravesar la pared, hay un lugar, un camino que si tiene salida, Quizás ese punto, quizás ese hueco sea la propia, la temida muerte.

Cuando miras tu vida, cuando ves tantos y tantos problemas, tantas y tantas razones para permanecer el resto de la misma llorando, cuando te encuentras agonizante y miras a lo lejos y sigues viendo tormentas, es difícil mantener la fe, es difícil mantener la esperanza, siquiera para creer en algo.

A veces se hace tan duro el camino, tan espesa la cruda realidad, que ni siquiera se te es posible dar un paso hacia delante .  Y cedes al desánimo, dejas de luchar, de tener objetivos… ó en el peor y más triste de los casos decides abandonar la vida “ voluntariamente …¿voluntariamente?

Pienso en algunos compañeros que tomaron esa terrible decisión,  veo sus rostros  y no dejo de apretar con fuerza la pared del globo. Y sé que hay un  secreto, un punto de inflexión un lugar por donde, casi sin esfuerzo alguno, el castillo de naipes, todo el edificio se derruirá, la verdad surgirá , y se mostrará tan evidente, tan clara y diáfana que te darás golpes de rabia preguntándote cómo no habías tenido en cuenta algo tan obvio.

Me miro en el espejo de los demás, y me pregunto quién soy, me miro desde dentro de mí, y me pregunto quién soy, miro hacia fuera y me pregunto quién soy.

Desde todas las alturas, desde todos los puntos me sé, pero sé qué esa imagen es sóla una ínfima parte de mí, y vuelvo a presionar el globo para saber quién soy, y de nuevo reboto hacia dentro.

Y sin embargo, aún así,  -a veces llego a pensar  incluso que de forma absurda – me rebrotan las fuerzas para intentarlo de nuevo, porque sé que existe un secreto, sé que existe un punto de fuga...y también, seguro, quiénes hayan sido capaces de atravesar el muro.

Mis penas y sufrimientos son muchas, pero son personales, son mis cargas, quizás mi castigo;  son la causa  y el motivo de mi sufrimiento, pero también el rebulsivo, el impulso que me mueve a la búsqueda, al empecinamiento en la creencia que existe una razón, un objetivo, un propósito en todo, a pesar de que no seamos capaces de verlo, como ocurre con tantas otras cosas fundamentales.

Y entonces mis penas, aunque sigan siendo dolorosas, toman otro cariz, me enriquecen porque me ayudan a pagar la deuda con la vida.

Y me emperro aún más en romper la barrera, me emperro en encontrar la respuesta, porque me gustaría poder ofrecerla a tantas y tantas vidas, a tantos millones de seres humanos que sufren miseria, que padecen  terribles sufrimientos en manos de otros “seres humanos”.

Sé que está ahí, y que tarde ó temprano, de una forma ú otra, se hará la luz, aparecerá la verdad que recompensará en la misma medida en la que has sufrido, en la misma medida de la bondad de tu corazón, en la misma medida que has buscado la respuesta.

Por eso, a pesar de mis penas, a pesar de mis fracasos, a pesar de los golpes, de las miserias, la vida es una hermosa poesía, y nosotros debemos ser poetas para saber apreciarla. Con toda la humildad, con toda la sencillez,

con el íntimo placer de vivir  cada estrofa…

Porque si rompo la barrera, si  fuese capaz  de atravesar el muro, si pudiera atravesar  consciente la ceguera del mundo de los sentidos, de lo físico, quizás pudiera regresar con la buena noticia, vendría con las manos llenas de felicidad,  traería el secreto a todos los corazones.

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