MI MUSICA

miércoles, 28 de julio de 2010

TRAS LA PUERTA…

El secreto es silencioso ;  tranquilo duerme aletargado en el silencio del corazón.  Es un conocimiento universal,  la verdad escondida en el alma de cada ser humano, sin distinción de credos, religiones, filosofías, razas ó clases sociales.

No hay poder ni valores humanos, que pueda enfrentarse con la verdad universal,  frente a la que todo lo humano es ínfimo  e inicuo.

Basta asomarse a la ventana que se nos abre para divisar todo un espectáculo , aquél que conforma la verdadera realidad,  y no la mentira que encierra nuestro desvencijado cuartucho, en el que la miseria humana ha convertido la propia existencia.

Y la verdad, el conocimiento, es asequible. Escondida tras la  “puerta” de nuestras propias mentiras, de nuestro propio juego creado, está la certeza del todo.

Basta despojarse de la pesada carga de nuestras equivocadas creencias, desvestirse de las mentiras y autoengaños, basta mirar con la mirada interior , serena, sencilla y limpia, basta con acercarse con humildad a la puerta, para con un simple golpear con los nudillos del corazón lograr que la puerta se nos abra, siquiera un poco, para dejarnos entrever,  y saborear, la realidad, el placer de la existencia  confiada y sublime que conforma la vida, nuestro propio yo, eterno, universal y evolutivo.

Y entonces, con el ínfimo rayo de luz que ilumina, a través de la puerta que comienza a abrirse, todo adquiere sentido y valor, lo de allá, y también, significativamente lo de más acá.

Todo se convierte en una experiencia sublime, nueva, reluciente y vital.

Un amanecer, una puesta de sol, una sonrisa, un gesto amigo…todo es una experiencia , cobra un nuevo significado y valor.

La soledad adquiere también otro matiz; de ausencia y vacío pasa a convertirse en camino, un camino que recorres acompañado por la propia vida, de la que eres ahora amigo íntimo y feliz.

Tremendamente lleno, rico en tu vivencia, eres como una laguna de agua tibia y fértil, un sereno lago que como remanso de paz, acoges en tus orillas a los demás. Eres capaz de amar, en el retiro, en el silencio, mucho más que con palabras vanas y elocuentes, más allá de gestos y florituras aprendidas  como idioma de falsa moneda.

Hay en el corazón del caminante del sendero interior, una fe, una certeza absoluta del conocimiento y la verdad. Vivir sin esa luz, vivir sin la necesidad de esa búsqueda , es la confirmación de la existencia de los zombies.

Y  cuando has vislumbrado, siquiera es pequeña vena de luz de lo escondido, y  vuelves la mirada hacia acá, ves un mundo de parloteantes y obscuros seres, que como autómatas recorren las calles de la vida , atareados y ataviados con sus propias mentiras, con sus vanales creencias y valores temporales.

Desde la atalaya, desde la altura, no humana,  no de prestigio y valor social, sino desde la altura del corazón, tienes la visión de un privilegiado, que, en la mayor parte de las veces ( en todas), aparece  frente a la mirada de los vanos, como un sencillo y loco  estúpido, un loco y aburrido charlatán, un Cristo, que siempre acaba siendo crucificado en aras de lo establecido, del juego en el que no participas.

Pero esa es una victoria, temporal, dura para el vencido, pero al mismo tiempo clarificadora y que confirma al buscador como ganador, de la batalla final, aquella, que simplemente te puede llevar a convertirte en tí mismo, en testigo y parte consciente  de la realidad absoluta, de la que  formarás parte merecida.

No hay comentarios:

Publicar un comentario