MI MUSICA

domingo, 27 de marzo de 2011

LA CONFUSIÓN

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La vida, si tuviera  que definirla diría, entre otras “ vanalidades”  mías, que es esencialmente la suma de casualidades dirigidas por una causalidad desconocida.

Y atendiendo a esa idea, no puedo por menos, que reconocer que mi vida es últimamente la suma de muchas casualidades sorprendentes, lo que me lleva a pensar, que, siguiendo mi premisa de fe, hay una causalidad que me está llevando con cierta prisa hacia un camino, hacia  un objetivo determinado y también según mi propia definición y creencia, desconocido, aunque intuido.

Me viene a la mente esa imagen de alguna película, en la que alguien aparece corriendo hacia un lugar determinado, una playa por ejemplo, y según corre se va despojando de la ropa. Primero deja la camisa, luego un zapato, después el otro… dando la sensación de que despojándose de los atavíos se alivia el peso, y con ello se acelera la llegada hacia el objetivo, desnudo, sin más carga que sí mismo.

Así me siento, corriendo paralelo a un mundo que diviso a través de un vidrio divisorio; un  mundo en el que veo pasar a los demás, desconocidos, familia y amigos…todos, visibles pero separados de mí. Los veo mientras corro despojándome de todo. Están ahí, pero no estoy en el mismo plano; mientras me afano en mi carrera, me invade la tremenda sensación de enfrentarme a dos sentimientos encontrados, el de la pérdida y el del encuentro: sonrío íntimamente feliz, al mismo tiempo que derramo una lágrima fría  infinita y solitaria, como un torrente de dolor que desangra mi alma.

Y en esta carrera percibo que este es el único camino, que esta es la" “ misión” para todos, que nadie puede escapar de esta “tarea programada”, y que en cada uno de los recorridos paralelos, el conocimiento, el sentido de lo adquirido es lo parcial de la esencia, que es la meta.

Y con esta imagen mental, con esta sensación de que esto es real, sin saber por qué  me ha venido esta cuestión , abro  un libro que he comprado recientemente , y me encuentro la misma idea, reflejada, de otra manera, –más perfectamente estructurada, mucho mejor explicada, ( que en esto de escribir soy un simple aficionado novato)- y me vuelvo a sorprender de otra más de esas casualidades.

Una más, otra ,que me convence que esta carrera en la que dejo atrás tantas cosas, con tanto dolor, con profundo, íntimo y solitario dolor, me convence digo, que este episodio del camino, de mi camino (el del todos, tarde ó temprano) no es una casualidad al azar, sino que tiene la más absoluta y definitiva causalidad, porque es un episodio de la causa del todo.

Miro a través del vidrio y pienso, mientras los veo pasar, quiénes son esos, conocidos ó no, amigos y familia, quiénes son, qué significado tendrán cuando yo atraviese el muro de lo tangible, cuando deje de ser parte de este plano de la realidad.Mis hijos no serán mis hijos, mi esposa dejará de serlo, los amigos, igualmente…

Realmente, simple y llanamente un simple episodio , un invento de la imaginación de este lado, un simple espejismo de eso que definimos por realidad. Somos el resultado de la confusión del trayecto, del que viaja sin saber real y ciertamente cuál es el destino del viaje.

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