MI MUSICA

lunes, 7 de marzo de 2011

ESCALERAS ABAJO

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En el lujoso crucero del vivir en los sentidos, en el viaje a través de uno mismo, humildemente me sé estrella fugaz, me se infinitamente insignificante, me reconozco en mis limitaciones. me reflejo en mis debilidades…y, sin embargo estoy tan humildemente agradecido, sencillamente, por el regalo de ser y estar en mí , abierto al aire fresco de vivir.

Esta es un página personal, un diario vital, en el que derramo pensamientos , consideraciones y demás “zarandajas” , esencialmente, para mi interior, para mi propio “consumo”. Escucho música, miro a mi alrededor, con ojos limpios, miro  y describo fotográficamente, sencillamente, mis impresiones visuales, y sentimentales.

Observo el mundo que gira alrededor mío, bajo a los zótanos de mi propio mundo, a intentar poner orden, a pasar el paño al polvo de los  internos rincones de mi alma. Y he de hacerlo, natural y forzosamente en soledad, que la bajada al fondo del corazón, a la estancia del espíritu, es a través de una escalera muy estrecha, tanto, que solo cabe uno mismo.

El camino es largo, a veces plagado de obstáculos, especialmente cuando no se tiene por costumbre bajar con frecuencia a la estancia del silencio interior. Pero cuando se ha bajado, incluso de forma “forzosa”, –que a veces la vida te empuja escaleras abajo-  , evidentemente con algún propósito, que por desconocido , incomprendido y no asimilado, no carece de sentido, cuando se ha bajado, digo, experimenta uno ciertas situaciones y estados interiores que van  más allá que los limitados que te provocan los sentidos naturales.

Cuando se recorren los pasillos del alma, descubre uno un vasto mundo, se da uno cuenta, se cerciora, de que todo lo de arriba, es sólo la punta del iceberg, y que cuando la base se altera, todo el edificio, todo el bloque de hielo se revuelve sobre sí mismo, se da la vuelta, se tambalea peligrosamente.

Escuchas y oyes lo que el ruido del afuera te esconde, ves en la obscuridad, lo que la luz te disfraza con falsas apariencias, y, por contra, recobras el placer de oir y ver lo de afuera, pero con otras nuevas facultades, limpias, renovadas, exquisitamente sensibles y escandalosamente perceptivas. Aprendes a escuchar el silencio, a descubrir la belleza, en tantas cosas cotidianas, que por habituales se han convertido en simple hechos monótonos e infames.

Alguien me decía que cómo podía yo levantarme  a media noche, sólo con el objetivo de sentarme con mi cámara a captar un amanecer ó a escuchar el sonido de la noche, –que para los que perdemos el tiempo, para los locos del corazón, la noche suena, las estrellas campanean, tienen sonido propio.- Yo lo miré un poco a soslayo, revolví con la mirada la bolsa que colgaba de su mano, con un  par de botellas de ron y otras tantas de refresco, y le dije con cierta verguenza, con cierta timidez profundamente arraigada ,que bueno, que cada uno tiene su historia, sus gustos, su forma, y que yo, evidentemente, era extraño, era un loco ataviado con extraños ropajes. El iba vestido, disfrazado de pirata caribeño, dispuesto a robarle al tiempo, a malgastar su propia experiencia de vida en un ambiente ruidoso, disparatado, que iba a darse una vuelta por los sentidos perdidos, y que probablemente volvería del viaje ebrio , e indudablemente cansado físicamente, y profundamente aislado dentro de sí mismo, y seguramente con las manos vacías, aparte de otras consideraciones puramente materiales.

Yo era extraño, me decía, - porque no iba disfrazado, porque no llevaba bolsa alguna entre mis manos, porque partía en  sentido contrario al habitual, porque huía del bullicio de las masas, porque bajaba al fondo del corazón, porque me sentaba a la orilla de la vida, sin propósito, con el alma abierta al espectáculo del simple vivir-, y porque volvería del viaje renovado, ebrio también, pero de puro espectáculo divino, borracho de sentimientos e imágenes puramente hermosas, emocionalmente alterado por la belleza del vivir.

Sí, soy un loco, pensé, para mis adentros, pero no pienso moverme un ápice, no voy siquiera a pensar en acudir al psicólogo para solucionar mi problema mental, que lo tengo más que asimilado.

Sí, que sí, que soy, que estoy loco, pero que me dejen, que me dejen con mi locura, con mi bendita locura, que no hago daño a nadie, que soy un personaje felizmente anónimo, un sibarita del silencio de la música, un viajero de páginas escritas, un  espectador curioso y agradecido a la vida, y,  a todos aquellos que me regalan su arte, el eco de sus notas musicales, la sabiduría de sus palabras,  doy las gracias por brindarme lo mejor de sí mismos, en este mundo tan sabio y cuerdo, tan divertido.

Sí , es verdad,  me caí por las escaleras.  La vida me  tiró por ellas, y bajando a trompicones llegué al fondo, y aunque mientras caía no lograba entender las intenciones , el propósito, de la situación, cuando llegué al fondo…,cuando a duras penas pude ponerme en pie, y sacudirme el polvo, cuando pasé los dedos entre mis cabellos para intentar mantener la compostura de mi apariencia, tras comprobar que estaba “entero”, una pierna aquí, un brazo allá, todo en orden aunque dolorido y magullado, miré a mi alrededor, acostumbré la vista a la luz, tenue del corazón , y entonces, oh, ¡Dios mío! descubrí la belleza, y escuché esto:

                              

  

En el sótano, tras las escaleras, donde el tiempo adquiere otro sentido, ó lo pierde, resuenan intemporales, infinitas, las melodías, las viejas melodías, que habitan eternamente en el recuerdo de los viejos, solitarios, y siempre renovados corazones de los habitantes del  inframundo de los sentidos:

Dame la noche, para escuchar en el silencio, las acalladas voces musicales del encuentro con uno mismo. Dame la noche para sentir el placer de la vida, para verme dibujado en las aguas serenas del mar, entre los rayos reflejados de la luna, serena  reposar sobre los brazos de las olas. Dame la noche para sentir, en silencio, el sonido de la música; dame la noche, para sentir el sueño de estar despierto a los sentidos, para verme inmerso en el río del discurrir del inmóvil tiempo del que sueña-

P

Pd:

Escrito y musicado  sólo para mí…sólo para tí… ¿dónde está la diferencia?  Yo soy ellos, soy tú, porque en el fondo del corazón, al otro lado de la escalera, nada hay que nos separe. Sómos pura energía, sencillamente. música que navega infinita a través del universo…

Sencillamente, con el corazón, en el corazón, una suave caricia, un tierno soplo de sentimiento, una leve, susurrante palabra de amor incondicional, un gesto eternamente efímero de quién todo lo dice, sin decir nada…sencillamente, , para mí..para tí…para quién escucha, con el corazón, en el corazón.

Nota: gracias a quiénes me aportan desde la  red la posibilidad, de , sencillamente, expresar mis miradas , a través también de las suyas, a quiénes me brindan la posibilidad de expresarme y expresar y motivar a escuchar y sentir la música, a ver y valorar las cosas desde otro nuevo y diferente sentido, a creer y pensar en un nuevo y diferente mundo  donde las cosas y el hombre adquieran nueva y renovada dimensión. Sin intereses mercantilistas, sin motivaciones, prejuicios, sin otro sentido que elevar el valor de lo humano, de los demás, de cada uno de los que piensan humildemente, sienten sencillamente, viven identificados con y cada mota de creación, sencillamente gracias.

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