El camino que resta es corto, y quiero recorrerlo rápidamente; he de devolver lo prestado, he de saldar mi deuda prontamente, porque no puedo partir sin haber saldado lo adeudado.
No quiero dejar atrás nada que me atrape, no quiero que nada me haga regresar, quiero volar en libertad, quiero mirar al frente, y dirigir la proa hacia el horizonte infinito. No quiero volver a recorrer los caminos ya pisados , para que vivir se convierta en castigo.
Nada me sirve ya, no hay respuestas en este tramo de la existencia, sólo cuando cierro los ojos, cuando me aislo del mundo, cuando dirijo la mirada hacia dentro, cuando me duermo de los sentidos de lo tangible, cuando me zafo de las ataduras me convierto en mí mismo.
Sólo cuando me pierdo, me encuentro, sólo cuando cierro cierro los ojos, se me enciende la mirada del despertar, aquella que alumbra el camino interior, el refugio del ser, y entonces me sé , me siento realmente cierto y libre, capaz de volar más allá de las ataduras, de las limitaciones.
Y sé, sé que puedo volar más allá de mi mismo, de mis limitaciones, de todo aquello que atrapándome me convierte en mortal y servil. Sé que puedo volar, lo presiento…
Y le pongo a alas a mi sueño, devuelvo el eco de mi corazón a través de la música, que me acompaña en el recorrer interior, solitario caminante en la presencia del todo…
No hay comentarios:
Publicar un comentario