A veces necesito escuchar el silencio en medio de esta vorágine de la vida cotidiana, donde las prisas, el ajetreo…se convierten en un ritmo anómalo, extraño e inoportuno al propio del acompasado del corazón.
A veces deseo escapar camino adentro de la soledad, internarme en profundos senderos, sin horizontes, sin motivos ni planes, caminar sin rumbo cierto, empujado por la llamada del espíritu, sin otra compañía que la música esa, la que vibra al ritmo de mis propios pasos, acompasada, serena, dulce y acariciante.
A veces, sin motivos, me invade en silencio una pena profunda, inexplicable, pero al mismo tiempo sugerente, cautivadora, que me invita a partir camino adentro, a cerrar las ventanas, para aislarme del sonido del mundo exterior, ajeno a mí, para convertir el tiempo en la posibilidad de sentir y no de hacer.
A veces necesito ocupar la consciencia con el aprendizaje de ser yo, mirarme desde afuera, como si fuese un invitado a mí mismo.
A veces deseo dejar de jugar este juego que no me atrae, porque me invade la sensación de asistir una y otra vez a la misma clase para recibir la misma monótona enseñanza.
A veces deseo liberar las cadenas que me atrapan, a veces la conciencia me descubre las limitaciones de este sueño, a veces me asaltan las dudas.
A veces en el largo camino de la incertidumbre veo la luz , que me alumbra desde lo más profundo del corazón, porque es el único camino hacia la libertad, sin limitaciones…
A veces…tantas, tantas veces.
Esta es una de esas noches en las que tengo la fortuna de estar más allá de aquí, donde la presencia física es sencillamente una mera ocasión temporal, en la que el sonido de la música, el lenguaje que comparto con los sentimientos universales, es el único sonido que percibo. Suena la música, serena, especialmente sugestiva, profundamente provocadora de mis sentidos, para hacerme ver que la soledad es un sueño, que la compañía también, que sólo se es la capacidad de percibir, y la realidad es lo que percibes, sin nada ni nadie más que n o seas tú en esencia.
Sólo despojándote posees, sólo en silencio escuchas, sólo siendo tú mismo eres todo, porque solo cuando eres la consciencia de tí, llegas a alcanzarte.
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