Es que no puedo evitar dejar respirar al niño que llevo dentro, y mi perro Facha era el juguete de ese niño. Me gusta recrearme en lo hermoso que es la vida, en los detalles más simples, en los hechos más sencillos, porque es ahí, en esos momentos, en esos instantes de comunicación y percepción de lo especial, maravilloso, y milagroso de esta experiencia que es la vida, donde ésta cobra el verdadero sentido y valor.
Todos somos parte del todo indisoluble, y tener la capacidad , la posibilidad de entrever siquiera por un instante fugaz de contemplación, la realidad de esa verdad absoluta, es, adquirir la posibilidad de poder apreciar la belleza en toda su magnitud y esencia.
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