Decíame un compañero, ocasional visitante (y fugaz) , además, que la página era aburrida y que la música era mala, sin ánimos de ofender, por supuesto. Bueno, y que él tenía unas fotos de no sé que sitio, que ni punto con las que yo tengo en mi blog.
Acertada opinión, buen gusto y enhorabuena.
Pero esto es una bitácora de vida, un espejo de intenciones, un hueco en el tiempo para revolver la basura de la vida diaria, intentando encontrar aquello de valioso que los demás y yo tiramos inconscientes al cubo.
No busco acólitos, no tengo doctrinas y mucho menos razones para convencer. Podría haber hecho, con dificultades por mi capacidad y conocimientos, eso sí, una página dedicada al fútbol, un rincón para los amantes del cigarro puro, ó un punto de encuentro para organizar reuniones de jubilado(véase una red social u otro por el estilo), amén de alguna otra cosilla más pecaminosa - que todos somos mirones por naturaleza-
Pero no, me dió por hacer una página que a nadie interesa, sólo a mí. Me dió por expresar miradas, impresiones, punto de vista personales, y casi íntimos, que sólo tienen valor para un personaje anónimo y corriente como yo.
En definitiva, me propuse escribir un diario, con las nuevas posibilidades de la técnica actual, más llamativo, más vistoso, eso que llaman multimedia, en el que escuchar la música a la que llevo siendo fiel desde que llevo pañales, en el que recordarme a mí mismo que estoy aquí, que sigo siendo yo, a pesar de todo y de todos.
Y en estas páginas solo se escucha el ruido del hermoso sonido de la música, no hay voces que discutan, no hay vencedores ni vencidos, no hay deberes, no hay imposiciones, no hay mercantileo .
Es, eso sí, una puerta, una ventana, abiertas al mundo sencillo del vivir.
Y si esas eran mis pretensiones, si esas eran mis intenciones, no cabe duda que me siento afortunado y orgulloso de haberlo conseguido.
Sin más, sin otra idea que encontrar un lugar donde concentrar mi visión, donde encerrarme a mirar hacia adentro, donde, con la ayuda de los trabajos de otros, (videos, música, etc…) crear un reflejo de mi mismo sobre el océano del yo.
Lo que no puedo perdonar, porque orgullo y vanidad no tengo, –pesan demasiado para cargar con ellas en este viaje-, es lo de la música “mala”. Y es que ciertamente he sido amante de ella desde que llevaba pañales, me sublima la música de sentimientos, serena, poética, y oyendo lo que escucho , sinceramente, creo que seguiré siéndole fiel, hasta que, de nuevo vuelva a ¡ ponerme pañales ! Pdata: creo que ya no falta tanto.
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