La relación de la Ciencia y las religiones ó creencias filosóficas ha sido hasta ahora, la de dos visiones antagónicas e irreconciliables del “mundo”.
Las nuevas ciencias, los últimos avances de la Física cuántica, han dado una nueva visión, una nueva explicación de la construcción y esencia de la creación.
La ciencia parece confirmar ahora, racionalmente , los preceptos del hermetismo y demás
movimientos espirituales, en su forma de entender y explicar el origen del todo.
En definitiva, podemos, dar en el mundo material, pasos adelante siempre basándonos en un punto anterior, en un estado anterior. La materia tiene pues una esencia física y temporal. Este momento, este instante, materialmente sucede a un instante anterior, tiene pues un carácter cuantificable y lógico.
Entendido así el proceso de la creación, ¿cuál fue el momento anterior, el paso anterior al punto inicial de todo? Materialmente, físicamente explicado, sería imposible concebir algo que surgiera de un instante, un punto anterior inexistente. No es explicable desde el punto de vista materialista este proceso, así como explicar la existencia infinita de la creación.
Todo obedece a reglas, a leyes explicables, pero el problema es que no hay reglas, no hay leyes físicas que expliquen racionalmente este proceso.
La teoría del big-bang habla de cómo surge algo, pero no de dónde surge, no puede definir cuál fue el estado anterior, porque materialmente, tuvo que haberlo, porque forma parte del precepto esencial de la ciencia el que las cosas funcionan de esa forma. Si el big bang fue el principio de todo, quiere decir que antes no hubo nada, lo que desbarata de por sí la esencia de la Ciencia, que construye a partir de un punto anterior.
Las teorías “espirituales” hablan de elementos diferentes, de nociones distintas de la concepción del todo. Se basa en la “energía” como elemento constructor del universo, de un universo que es y está por todas partes, como un elemento único en el que todo es dependiente y relacionado. Así pues, la visión del mundo como elemento energético, dispone a la creencia de que todo es una misma cosa en su esencia, y por tanto existe una interacción continua entre todo.
El pensamiento es en sí mismo un proceso energético, un elemento modificador de la energía, y por tanto capaz de interactuar, ó lo que es lo mismo modificar, el entorno. Todo es energía en el universo, y esta interacciona, fundamenta la creencia de que elpensamiento puede crear, puede dirigir y modificar su propio estado y el del entorno.
Los nuevos experimentos con aceleradores de partículas, han mostrado mundos muchos más sutiles y etéreos que los que nos describía la ciencia hasta ahora, lo que ha colocado a ciencia y espiritualidad en la misma onda en su visión del mundo.
En definitiva, el estado anterior a cada estado es simplemente un estado energético, un pensamiento. Desde ese punto de vista, el universo podría verse como una holografía, como un “pensamiento en estado puro”.
El tiempo, el presente, pasado y futuro, tiene ahora una nueva explicación: todo es y ocurre en el mismo instante, es sólo la visión del que mira el que lo coloca en cada estado, en cada instante.
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