Siempre ha ocurrido que las personas que rompen las normas, que viven de manera diferente, que aprecian y valoran las cosas desde otro punto de vista son consideradas, por lo menos, durante un tiempo, más ó menos largo, como enemigos públicos, como un elemento pertubador al que hay que apartar y excluir.
Y siempre ha ocurrido, también , que esas personas son las que han provocado los cambios, la evolución de la sociedad, de la técnica y de las culturas.
La compañera de esos aventureros es la soledad, muchas veces el desprecio, y a veces ...la muerte.
La historia está repleta de héroes, conocidos unos y también otros muchos anónimos, que con su ejemplo, su capacidad de ver, sentir y pensar de forma diferente han impelido los cambios y el progreso del ser humano en todos sus aspectos y valores.
Aún hoy seguimos sin entender el verdadero y profundo sentido de la libertad, aquella que te lleva a ser y sentirte diferente y especial, con toda la humildad, con todo el respeto hacia los demás.
Son esos individuos que aún nadando a contracorriente han llegado a la otra orilla marcando el camino y los nuevos rumbos.
Siento una profunda admiración y respeto por ellos, grandes, y por los humildes también , aquellos que son y quieren ser diferentes, ellos mismos, a pesar de que el camino es duro y tremendamente dificil y solitario. Ser uno mismo implica muchas veces ser un incomprendido, un rechazado...pero también te provee de una íntima felicidad.
Es la conciencia de ser y estar, el saberte presentey consciente de tu estado y presencia. La capacidad de "apreciarte" a tí mismo es, la mayor y más placenteras virtudes.
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