MI MUSICA

lunes, 7 de junio de 2010

CUESTIÓN DE EXPERIENCIA,,,,

Y es  que nos creamos lo que nos creamos, aunque nos mintamos a nosotros mismos, las cosas son. irremediablemente lo que son.  No hay vuelta atrás, ni de hoja, capaz de cambiar ni alterar la marcha del mundo ni los designios propios de nuestra vida, que no deja de ser, sino un préstamo temporal.

Somos frutos de la pura casualidad, y en esa existencia, en ese trozo de tiempo que la "fuente" nos ha prestado, somos como hojas al viento, somos el brillo efímero de una estrella fugaz que se pierde en el negro espacio, ( eso sí, SÓLO A LA VISTA).

Nos afanamos , agobiamos, y enfrascamos en todo tipo de inútiles actividades, nos relacionamos, nos montamos todo un mundo de apasionados encuentros y dependencias emocionales, y basamos nuestra vida, en la creencia, subjetiva. de que somos eso, de que  eso es real y nos define y mantiene cómodamente seguros. Pero esa situación no nos da seguridad, solo suplanta nuestro miedo, sólo nos desvía la mirada, nos hace creer y ver una mentira, que se convierte en la mentira fundamental del ser humano.

La verdad, la de cada uno, que es una parte de la verdad total, de la verdad existencial, aquella que alienta y regenera el Universo en su totalidad nos habla de que nuestro verdadero valor nada tiene que ver con nuestra posición social casual ni de nuestro aspecto y condición física, que nuestro éxito no es aquél que despierta admiración, ni  nos da posición ó capacidad económica.

Lejos de ser, como alguno en ciertas conversaciones, me define, lejos de ser pesimista ,me invade la profunda tranquilidad y optimismo sereno de saberme en lo efímero, de reconocerme  parte insignificante de un perfecto y soberbio plan sabiamente concebido.

Sólo aceptando lo relativo, solo mirando la verdad de frente, tal como es, puedo después apartar la mirada, porque estoy embuido de lo cierto, porque camino con otros rumbos, menos dependiente, más seguro, más estable conmigo mismo, más capaz de aceptar y renunciar a lo "transitorio".

Soy feliz porque alguien me quiere, y en esa querencia baso mi propia felicidad, tengo poder social y económico, y en ese poder baso mi propio prestigio y valor personal, soy joven y eso me hace creer que esa situación me define eternamente, y entonces me vuelvo dependiente, terriblemente supeditado a los otros, a lo transitorio, a lo relativo para ser feliz.

Pero miras ,consciente, la realidad cotidiana, diaria, y repetida, y ves como esos personajes, se casan y "descasan" tan enamorados ellos ( por tan poco tiempo), cómo millonarios amargados se suicidan . como los hijos se "deshacen" de sus padres, cómo los amigos dejan de serlo por arte de magia, en un claqueo de dedos.

No puedes, no podemos, construir nuestra felicidad, no podemos sostenerla con los pilares ajenos. Solo nuestros propios cimientos, aquellos que nos elaboramos con la conciencia de la realidad son capaces de mantener nuestro propio, personal e irrepetible edificio. En la creencia sabia de que todo lo que nos rodea, lo que valoramos y queremos, no deja de ser sino inquilinos temporales de ese edificio, y que este quedará sólo, desnudo, en su verdadero valor cuando la realidad cierta y verdadera quiera , en esa creencia, está la razón de vivir, es la panacea de la felicidad cierta, aquella que nos libera y nos valora en esencia, aquella que nos hace ver quiénes somos, serena y amigablemente  compañera cotidiana de nuestra vida, incluso en los momentos "tristes"-

Somos pasajeros  de un tren que, repleto de viajeros,  circula sobre la vía de la vida, y  cada uno ,a sólas, bajará en su peculiar estación, sin equipaje, solo con lo puesto en su corazón, su mente, y esencialmente en lo profundo de sí mismo, en su esencia.

El tren continuará su marcha, y nosotros desde el andén lo veremos partir con todas nuestras mentiras a bordo, y nos quedaremos alli, desnudos, a sólas con aquello que hayamos sabido acumular en nuestro corazón, que serán nuestras verdaderas pertenencias, nuestras verdaderas riquezas, el único alimento que tendremos para continuar nuestro personal camino.

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