Los tiempos cambian, la ciencia y el conocimiento avanza, los conceptos también. Las reglas se substituyen ó modifican, y ente ellas, las matemáticas, no es diferente ni ajena a estos nuevos aires.
Las nuevas matemáticas, la aritmética política, nos explica ahora que dos más dos son tres, y me llevo uno.
Como estas páginas son puramente personales, un diálogo entre el yo mental y el otro, real, verdadero, que habita en el lado del corazón, no me importan las siglas. Una vez traspasado el umbral del entorno material, de lo cotidiano y humano, no sirven, carecen de sentido, valor e importancia, siglas, partidos, grupos, razas, ó cualquier otro que separe y encuadre, aliene ó coharte.
Cuando pasas el umbral de la medianía del mundo, todo es principio, fundamento- No hay protocolo, ni favores debidos, pagos ó deudas interesadas, solo la libertad del ser y pensar, serena, pacíficamente.
Todo cobra su auténtico valor, el intrínseco, el que reside en sí mismo. Las acciones son , sin otra consideración.
No. yo no hablo de política ni políticos, no defiendo ni predico ideas dictadas por grupo alguno, no comulgo confesión de ningún tipo, sólo pienso por y para mí, independiente, humilde, perdido entre la vorágine de ideas y sentimientos aprendidos y, esencialmente, embutidos a la fuerza e inconscientemente aceptados.
No; no hablo de políticos ni política, porque esencialmente valoro la libertad de decidir, pensar y obrar a través de mi conciencia, de lo que me dicta mi mente y mi corazón y no forzado por la pertenencia a uno u otro grupo .No quiero ser discípulo de la intransigencia, de las ideas fijas, abotargadas.
Sólo miro las acciones, solo, simplemente observo e intento comprender , sólo juzgo no me importa a quién sino el qué.
No hablo de política, no critico a este u otro partido, solo estudio lo que me rodea , lo que veo y me muestran las acciones, los documentos, las noticias. Me importa nada quién, sino qué, y, desde ese punto de vista, no entiendo esto.
Y desde la libertad de la democracia, de la que todos en el fondo tenemos cierto resquemor, y desconfianza, miedo atávico del ¿pasado? tiempos de dominio de otras fuerzas quizás más directas, más visibles, me siento defraudado de la vorágine de casos con nombre que nos descubre la realidad cotidiana, desde uno y otro lado político y extremos de la escala social. No puedo mirar para otro lado, en la exigencia hacia mí mismo de luchar por un cambio a nivel personal y humano, en la comprensión del mundo, del entorno y de mi propio yo interior.
Y en lo práctico , en referencia a las noticias últimas, si se me acusa de por ejemplo recibir dinero “negro”, por medios ilícitos, qué demuestra con respecto a esa acción, el presentar mi declaración de hacienda, si es precisamente ese el quid de la cuestión: que he recibido pagos, sobresueldos y demás prebendas sin que aparezcan en documento alguno. No me importan ni Rajoy, ni Ruvalcaba ni el PP ni el PSOE, sólo entender, solo comprender por qué España es diferente.
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