Aunque no fuí adolescente de discoteca, sí fui apasionado de la música disco de mi época, amén de la música en general, que sigue siendo el eje sonoro y sentimental de mis cincuenta años. Por eso me voy, con mis artrosis y reumas incipientes, a la discoteca de mis recuerdos, para rememorar mis ecos de juventud.
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