Cuando “poder” y´” justicia” no van de la mano, cuando el poder y la razón no actúan como una misma cosa, los valores elementales de la sociedad se han desmoronado. Si leemos los periódicos, si vemos u oímos las noticias, parece que el edificio se ha mantenido en pie gracias a los “idiotas” de siempre, esos que soportan el peso “muerto” del edificio, cual columnas y vigas maestras de una construcción. El problema es que ni siquiera el terreno sobre que se asienta el total de la obra es firme, sino pantanoso e inestable.
Iglesias degeneradas, con luchas de poder y mafiosas, políticos corruptos, defensores de la ley delincuentes…valores morales, éticos, y de convivencia, en definitiva, que, debiendo ser el terreno firme donde construir la esencia individual del ser humano, y de la sociedad en su conjunto, se han convertido en un lodazal.
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