-Sólo la humildad del corazón te muestra la verdad de la vida, sólo el que inicia el camino puede llegar al encuentro. Sólo el que busca con humildad, el que elige iniciar la ruta descubre la verdad incondicional-
-He aprendido tanto en esta etapa de mi vida, la última, ciertamente, que no puedo por menos que maravillarme. Lo primero, lo esencial de todo, es que he aprendido a no temer la pérdida, ese miedo atávico, inconsciente, que tenemos a no sabemos qué, a la ausencia, al abandono , a la soledad, a la dependencia, a la ruina,etc.
Por más que ahora busco ese miedo en mí, noto que ha desaparecido. Cuando has encontrado, redescubierto en tí ese punto en el que te das cuenta que eres lo principal de tí mismo, que todo gira en torno a tí, que la propia vida es la capacidad que posees para sentirla, no lo que te rodea, que tú eres, debes ser tu propio amigo, que las soledades no la hacen los demás, ni te las curan ellos, que la felicidad no depende de los otros, sino de tí mismo, que vivir es cuidar el jardín propio, interior, que tú eres el hacedor de tus rosas, que lo demás son sólo las estatuas y adornos del jardín, que las amistades no son las apariencias del cuerpo, sino los vestigios del corazón, cuando te sientas en el banco a contemplar la hermosura de tu pequeña obra todo cobra sentido y valor.
Si tú no mereces el premio por lo que hacen otros, ni el castigo por lo que hacen ó dejan de hacer, para que preocuparte por sus obras. Contrariamente a lo que pudiera parecer, esto no es orgullo, ni vanidad, porque al otro lado del espejo esos son valores que no existen , porque, sencillamente sólo tú eres la meta, sólo tú el modelo a imitar. No tienen sentido ni las apariencias, ni el pago de favores , ni la avaricia, ni la codicia..En el lenguaje del otro lado, no hay otra historia que la tuya. Dándole la vuelta al calcetín te valoras y aprecias, te empeñas en seguir tus huellas, y eso, lejos de constituir una muestra de vanidad, es el inicio para valorar en su verdadera plenitud a los demás, tal como has aprendido a valorarte a tí mismo, en esencia.
Y entonces, en el desapego, desde la libertad que te da la pérdida del miedo, del simple ser, cada instante se te antojo un infinito océano de vivencia plena, No me hacen feliz los demás, no me apresan los demás, no me divierten los otros..porque si así fuera, solo sería una marioneta de los otros, muchas de las veces poco evolucionados. Cuando buscas el bien, eres libre, pues las velas del desapego te llevan firmes y seguras a buen puerto. No temo pérdidas, no temo soledades, porque todo es en definitiva temporal, como un relámpago en la noche del alma, una quimera . ¿Quién puede con mi espíritu, sino yo mismo? . y entonces, entonces descubres que todo es una vana ilusión, y que la propia muerte es una simple anécdota de la vida, en la que todo es una aventura irreal, y entonces ves que la muerte en sí, no es sino el preludio de la vida.
Soplan otros aires, pobres los que no toman las riendas, no alzan las velas de su propia conciencia, y viven encallados, sumidos en aguas pestilentes, pantanosas, creidos de su fortuna y poder efímero, acicalándose frente al espejo de la bruja, ese que sólo te deja ver lo que tú quieres ver: tu propia mentira. No hay otro camino diferente, no hay escapatoria, no hay asientos de primera en el viaje, nada de lo humano crea lo divino ,sólo tú eres hacedor de la belleza del viaje. Tú, sólo tú, nada más, ni nada menos , el más hermoso de los viajes de la maravilla de vivir, encontrarte a tí mismo, porque perdiéndote de lo demás, lo encuentras todo desde su propio principio.
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