Y es que alguien comentó que notaba un cierto hedor a podredumbre, algo que parecía ser sólo un mal viento venido de alguna otra parte, casualmente. Eso parecía al menos, pero ,vaya, hay quienes han invertido el tiempo en buscar el foco del mal olor, del fétido aroma de la basura de las malas acciones, y pasito a pasito ha encontrado el cubo de donde partía tan repugnante aroma.
Y no es casual, ni siquiera un punto aislado, sino que la trama que conforma la sociedad está atada con nudos de corrupción, delito y mafiosos comportamientos, pese a quién pese, como demuestran día a día las noticias que nos envenenan el espíritu por la decepción, la pena, y el temor de ver que somos capaces de viles acciones. Yo me emperro en, sencillamente, y desde mi humilde capacidad, encontrar ese punto en el que todo se despliega, ese punto de la madeja, del entramado, desde el que un simple tirón desbarata todo el misterio. Y sé que existe, sé que el misterio de la vida se resume y parte desde un punto del corazón.
La realidad cierta no es material, la energía que todo construye y conforma es puro pensamiento, es espiritual, es energía del corazón. Nosotros construimos con las manos, la vida construye con la energía del espíritu.
Le pido a la vida perdón por mis limitaciones, mis insignificancias, mis errores, y al mismo tiempo, a pesar de todos los problemas, tristezas y penas que me embargan en esta etapa de mi vida, le agradezco a diario, incluso, la posibilidad de sufrir, porque es también, la posibilidad de satisfacer mis deudas, de devolver el favor prestado, el regalo inmerecido.
El mundo es mío, para mí, y por no tenerlo lo poseo en cada instante en que disfruto la especial sensibilidad que Dios me regaló para apreciarlo, para sentirlo, concentrado, en mi música, en mis fotos, en definitiva, en mis miradas y mis impresiones, sin mercantilismo, sin pensar que me beneficio, que beneficio, que gano ó pierdo, que hago ó deshago, porque en la ausencia de intereses, en la simple acción de intentar ser en cada instante , pleno, libre y limpio, me siento feliz, eternamente agradecido.
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