MÚSICA PARA EL VIAJE AL ENCUENTRO: MIS RECUERDOS EN TUS RECUERDOS:
Miles de manos golpeaban las puertas del castillo. En mi guarida nocturna, en ese reino en el que lo cierto y el sueño se confunden y entremezclan, miles de manos frenéticas, violentamente golpeaban. Me desperté, como otras tantas de mis noches, entre angustias y deseos absurdos, quizás, de sentarme a escribir, a hablarme a mí mismo, a descargar casi de forma atávica, algo que surgía en mí no sé bien desde donde, ó de quién.
Me desperté, cansado, pero, al mismo tiempo, impregnado de una frenética necesidad de vaciar mi mente, de responder con mis particulares monoloquios a una llamada, a una inspiración, ó a una necesidad.
Sentí miedo, algo no sé bien cómo definir; como una premonición de qué una vez más algo se iba a desarrollar en mi entorno, que me iba a afectar.
Y la realidad del día, al llegar a la mañana, la noticia, como siempre dolorosa e inquietante, esa que despierta en el interior de cada uno tantas preguntas y dilemas, de la pérdida de un ser allegado, alguien que ha compartido, entre alegrías y penas, disgustos y momentos vitales tu propio acontecer existencial.
-Ha muerto el nene- me dijo en silencio el móvil. De inmediato las imágenes, las culpas. las penas, como siempre en estos casos, en los que la vida te demuestra , te enseña, lo frágil que somos, de inmediato, ese revoltijo de sentimientos afloraron a mi mente, a mi corazón.
No pude apartar de mí la imagen de un final tan triste, tan solitario, allí, en la obscura y fría habitación de un hospital rodeado no de amor, sino sumido en un tiempo de espera alimentado de falsos intereses.
No no quiero enturbiar mis recuerdos con resquemores, ni con problemas humanos, no quiero hacer juicios de valor hacia nadie. No soy quién, allá cada uno con lo suyo, pero mi pena, mi carga, esa sí la llevo con profunda emoción, con una inmensa carga de culpa y resquemor.
Pude hacer tanto me digo a mí mismo, mientras otra voz me responde que no era labor mía, que tengo mis cruces , que tengo mis cargas cada día, cada noche- Pero la voz no me conforta, siempre se puede . se debe hacer más, especialmente aquellos que queremos andar el camino del ser, porque nos debemos, más que nadie a esa labor, es nuestra obligación.
No estás ya en cuerpo entre nosotros, has sufrido soledad tus últimos años, y yo, yo sólo espero, sólo deseo, que tras esos malos ratos finales, alcances la alegría definitiva, porque es mi oración, mi plegaria, mi deseo de corazón, desde mi insignificancia y mi sentimiento de fracaso y culpa personal.
Como siempre, ante la pérdida de un ser con el que has compartido la vida, cierras un cuarto de tu mansión, un cuarto en el que queda a obscuras una parte de tí mismo, y con ello, un espacio menos con en el que cuentas de tu propia vida, que también se queda limitada.
He cerrado ya una cuántas habitaciones, y vivo con la loza de saber, de ver a mi alrededor otras que amenazan también con quedarse a obscuras, y esas son mis noches de angustias, esas son las manos que golpean a mi puerta muchas madrugadas.
Sólo puedo rezar en silencio, pedir por tu alma, exculpar mis cargas..sólo puedo vivir la pena desde el interior de mi corazón. Buen viaje “nene” . Dios te acompañe en esta aventura, infinita y esplendorosa, desde mi corazón, en silencio, desde ese nuevo cuarto a obscuras de mi espacio de vida , solos tú y yo: hasta pronto, hasta siempre . Siempre estarás en el recuerdo en mi corazón, querido nene.
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