LA MÚSICA DE MI CORAZÓN…
No entiendo a quiénes tachan de locos, de iluminados ó, cuando menos, de simples fantasiosos a los que pensamos ó lo –intentamos- con humildad, pero con profundo deseo de responder, de conocer las verdades que se esconden tras sus propias preguntas, sus propias inquietudes y ansias de entender, de encontrar respuesta.
Somos locos, somos rebeldes, somos extraños, a los que se aparta, a quiénes se mira con desconfianza, con resquemor y a veces, con miedo. No, no queremos a nuestro lado a nadie que nos pueda hacer tambalear las bases de nuestras y adquiridas ideas, preceptos y creencias. Eres un marginado social, un apestado , porque ejerces de libre pensador, porque haces gala de tu innata, divina, libertad, porque haces uso de una de las capacidades que Dios te ha otorgado, la capacidad de ver, pensar, sentir y usar de tu inteligencia.
Esta es una sociedad de seres gregarios, conformistas, carentes de inquietudes personales, dispuestos a esgrimir, sin saber porqué , sin cuestionar, ideas, comportamientos y creencias adoptadas por costumbre, por inercia, por “cultura”.
Nos dan tres razones reales para convencernos y lo consiguen. Sin embargo, sin alguien nos da diez razones también reales para hacernos ver las cosas de manera diferente, a pesar de haber más razones, lo apartamos, lo rechazamos, porque nos rompe nuestros moldes y nuestra “comodidad”, esa, la de no pensar, la de no complicarnos mentalmente en, ni con nada.
Ser optimista, ser libre, ser espiritual, tiene un significado para unos porque tienen tres razones para justificarlo, pero a esos que tienen otras diez para darle otro sentido a esos valores, se les rechaza, s eles aparta, se les odia, y a veces, se les trata de herejes y se les quema en la hoguera.
No, no hemos avanzado tanto, porque la mayoría. aún nos jactamos, nos vanagloriamos de que las tres razones son las únicas válidas, y los que tienen otras diez son unos simples, cuando menos, idiotas, tocados del ala,
Los que no aceptamos porque sí, sino que rebuscamos entre los cubos de la basura de la sociedad conformista y material lo tenemos crudo, somos el enemigo a combatir, la especie a eliminar, hay que acotarles su libertad, apresarlos en un redil aparte, porque suponen un peligro a las ideas de la masa convencida y gestionada por quién sabe quién y para qué.
Los que nos recreamos en mirar a nuestro alrededor y sentarnos interiormente en nuestro rincón del corazón, para saborear la mirada interior, sufrimos el acoso, la burla de los soldados de la inercia, de los poderes ocultos y de la negatividad.
Nosotros, los extraños, los extraviados, los rebeldes interiores, los aburridos y monótonos, los pesimistas, los grises, respetamos y valoramos los derechos y libertades ajenas, entendemos y aceptamos sin prejuicios a quiénes piensan y actúan de otra manera, y lo hacemos en paz, tranquilamente, con el corazón limpio , a pesar de que la visión del mundo, de la existencia, que tenemos ,nos hagan sentir y entender de otra manera.
No somos nosotros los intransigentes, no somos nosotros los que matamos en nombre de Dios, no coartamos las libertades, no ejercemos la violencia para defender nada, sólo ejercemos de libres y pacíficos buscadores, en la profunda creencia de que es nuestra primera obligación como seres creados de la divinidad, y que en esta actitud y con esta actitud respetamos y veneramos, agradecemos y gozamos realmente de nuestra condición de ser humanos.
Miro con el corazón libre, abierto, pienso con el deseo y la humildad de entender para ser mejor, para avanzar en el camino, no por alcanzar fama ni regodearme de méritos y prebendas-
Sí, nos han hecho estúpidos e ignorantes, sí , nos han cegado, nos han enterrado, sin darnos cuenta, sin ser conscientes de ello, en el lodo del conformismo, y nos hemos aprestado a ser soldados fieros de ideas preconcebidas, y estamos dispuestos, incluso, a matar por defender ideales y formas que no han surgido de nuestra propia conciencia y raciocinio.
Acallemos a los que hablan otra lengua, si, apartemos a quiénes no acepten sin más, a los que tengan dudas , a los que supongan, en definitiva un peligro irreal en nuestro irreal mundo establecido y aceptado como único posible. Soy un luchador pacífico, soy un caminante del corazón, soy un escuchante del silencio, soy un inconformista interior, una inquietud hecha conciencia, un aprendedor del saber, humilde y ansioso Soy nada más que yo, con todo el respeto del mundo por todo, con toda la obligación con la divinidad, de serlo. Sin más, serenamente, humilde, sencillamente, pacificamente, en mi mundo…
No hay pretensiones en mí, no me muevo por los patrones del contrario, no lucho con él, me aparto en mi camino propio, en mi labor personal, sin más, sólo busco entender para llegar a ser. Y en la soledad que eso conlleva, por contra, hermosas experiencias, espléndidos sentimientos, sabios conocimientos y percepciones, maravillosos descubrimientos, hermosas vistas de un mundo que se muestra en toda su verdadera dimensión.
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