MI MUSICA

martes, 25 de diciembre de 2012

siempre que revuelvo entre mis baúles…

..siempre aparecen notas y acordes musicales, entremezclados con mis momentos de soledades juveniles, entre mis viejos libros de lectura de aventuras en el Tíbet, en mis andanzas con Lobsang Rampa por cuevas que encerraban los secretos, enseñanzas y vestigios de antiguas civilizaciones venidas del espacio .Aún percibo el aroma de las velas, aún veo el juego de luces y sombras de las lámparas de manteca de yak, jugueteando misteriosas en las paredes del monasterio, aún retumban los sonidos en los corredores  de las plegarias sonoras, repetitivas, elocuentes y poderosas de los monjes, aún escucho el titilar de los rosarios y campanillas agitadas por el viento en cielo nocturno del Tíbet, ese que parece estar al alcance de las manos, por cercano y limpio .

Y en el baúl de mis recuerdos, de ese niño maravillado, inquieto interiormente, curioso, siempre resurge el eco de mis sentimientos acompasados al ritmo sereno, intemporal, de las melodías de amor de mi compañero, de mi amigo inmaterial de sentimientos compartidos.

Y allí entre el polvo del tiempo, vívidos, esplendorosos, más reales, más clarificantes, más ilusionados, que el real del presente, habita eterno ese niño, curioso, ese adolescente tímido enamorado, que habita eterno, escapado de la cárcel del tiempo, habitante ya de otro espacio desligado de lo temporal y material.

Niño, joven, adolescente… todos me miran desde el más allá del tiempo, me hablan, me esperan, me endulzan el sabor amargo de un presente, que por “real” no tiene el encanto suficiente para convertirse siquiera en recuerdo. Mis músicas, mis ilusiones, mis esperanzas, quedaron ancladas en el baúl, donde me refugio para escapar de los sinsabores de una certeza , la del día a día, monótona, obscura y fría. 

No me gusta lo que veo, no me gusta lo que escucho, no me gusta el espacio vital en el que me muevo, donde me asaltan día a día noticias, de pesares, violencias, mafias enriquecidas con la sangre, el sudor, y el maltrato humanos, donde las ilusiones sociales, los proyectos humanos, las ansias de cambio, se han visto substituidas por el lema de  “sálvese quién pueda” y “tonto el último”, No me gusta el vacío que ha dejado esa sonora época de música y músicos personales, creativos, únicos e irrepetibles.

Aparto la mirada para no ver, cierro los oidos para no escuchar, y me refugio, me refugio siempre en mi música, en esos paladines de los sentimientos, en esos ojos que transmitían y tenían un brillo especial. Y entre vídeos, entre las pistas de mis viejos discos de vinilo, que aún conservo, recreo recuerdos y sentimientos siempre jóvenes, eternos y presentes.

Es el sonido de mi tiempo, el de mis recuerdos, el compañero de mis presentes…

 

 

 

EN ALGÚN LUGAR LEJANO EN EL TIEMPO, CERCANO EN EL CORAZÓN, INMEDIATO EN EL RECUERDO, SURGEN LAS VOCES, LOS ACORDES, LAS MELODÍAS DE MI INSTANTE. POR SIEMPRE, POR AMOR. LA MUSICA ES EL REGALO DE LOS DIOSES, ES LA PUERTA ABIERTA AL VERDADERO SENTIR, AL REINO DE LAS EMOCIONES DEL ALMA. VIVIR ES MÚSICA

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