Alguien hablaba de la decadencia de la sociedad, basada en el “diversionismo”. Hago mías imágenes, comentarios e ideas, unas veces porque, siendo fruto de mi introspección ó diálogo interior, las veo confirmadas en la realidad, y otras, porque siendo de otros, más certeros e inteligentes que yo, siento como ciertas , y acomodo a mis propio arsenal de convencimientos. Veo en medios televisivos, a tropeles de gentes consumiendo alcohol, ebrios de no se sabe qué cosas y substancias, pregonando, con gritos e insultos que son divertidos, que se divierten, que eso es la felicidad, que son muy sociables, que tienen amigos, que también lo pasan estupendamente, y …
Y, claro, todo permitido, no hay reglas, no hay normas, no hay límites a los propios derechos, sólo a los ajenos. Pero cuando se tiene la capacidad de ver tras la máscara (y es horrible), porque no ves sólo la ajena sino también la tuya, y con más dureza que la de los demás ,tras ese concepto de felicidad, tras esoS rostros, que ríen mecánicamente, obligados por el alcohol, ebrios de su propio vacío, fríos y mecánicos, cuál robots sin alma, tras esos rostros se vislumbra la peor de las soledades, aquella que te separa de tí mismo, esa que impide acceder a tí mismo.
Se vive por y para un concepto de la diversión totalmente distorsionado y equivocado. Es tan claro, tan seguro, tan cierto para mí que eso es así, que no puedo por menos que asustarme.
Esa idea, esa forma de “vivir” en la ausencia de uno mismo, en la más primaria de las soledades, te impide crecer, te impele a luchar por permanecer en ese estado de semiinconsciencia, como el que permanece atado a una adicción . Ese vacío del corazón, te impide ser creativo, solo, consumista, enfrascado en la única misión de alargar en el tiempo el autoengaño, porque no te puedes permitir salir de él, por el remordimiento que sobreviene en esos momentos de lucidez.
Hombres y mujeres maduros, incapaces casi de articular palabras, caminaNdo como zombies ausentes, dispuestos a cualquier cosa por conseguir perderse de nuevo en el mundo del vacío y la real soledad pululan por las calles, perdidos de sí mismos, eso sí en compañía de otros,
Confundimos los términos, los materializamos , compartimos soledades, aceptamos vicios y actitudes erróneas porque las compartimos, y es la única manera de aceptarnos a nosotros mismos. Nos medimos por el mismo patrón que los que andan en nuestras circunstancias, porque no tenemos, no podemos en esas condiciones, mirar más allá que esto de aquí, lo que tenemos al lado, y vivimos confundidos, cegados por nuestras propias mentiras.
Aplaudimos a quién nos da la razón, a quién nos aplaude también, no nos interesan aquellos que, realmente, nos intentan hacer ver otra realidad, sin otro afán que regalarte el verdadero sentido de la vida.
La amistad y el compañerismo, se convierte de la misma manera en un círculo de engañados, de autoalagos, de piropos mutuos, de mercantilismo de los sentimientos y necesidades personales, en busca del propio acomodo personal.
¿Qué porcentaje de la población consumen alcohol ó drogas, ó ambas (los más felices) ?
¿Qué proporción de esos son gente joven?
¿Quiénes se benefician del comercio de esas substancias e ideas precocinadas en laboratorios de degradacion moral y física?
Miremos, busquemos los datos y saquemos conclusiones…
Y, claro, todo permitido, no hay reglas, no hay normas, no hay límites a los propios derechos, sólo a los ajenos. Pero cuando se tiene la capacidad de ver tras la máscara (y es horrible), porque no ves sólo la ajena sino también la tuya, y con más dureza que la de los demás ,tras ese concepto de felicidad, tras esoS rostros, que ríen mecánicamente, obligados por el alcohol, ebrios de su propio vacío, fríos y mecánicos, cuál robots sin alma, tras esos rostros se vislumbra la peor de las soledades, aquella que te separa de tí mismo, esa que impide acceder a tí mismo.
Se vive por y para un concepto de la diversión totalmente distorsionado y equivocado. Es tan claro, tan seguro, tan cierto para mí que eso es así, que no puedo por menos que asustarme.
Esa idea, esa forma de “vivir” en la ausencia de uno mismo, en la más primaria de las soledades, te impide crecer, te impele a luchar por permanecer en ese estado de semiinconsciencia, como el que permanece atado a una adicción . Ese vacío del corazón, te impide ser creativo, solo, consumista, enfrascado en la única misión de alargar en el tiempo el autoengaño, porque no te puedes permitir salir de él, por el remordimiento que sobreviene en esos momentos de lucidez.
Hombres y mujeres maduros, incapaces casi de articular palabras, caminaNdo como zombies ausentes, dispuestos a cualquier cosa por conseguir perderse de nuevo en el mundo del vacío y la real soledad pululan por las calles, perdidos de sí mismos, eso sí en compañía de otros,
Confundimos los términos, los materializamos , compartimos soledades, aceptamos vicios y actitudes erróneas porque las compartimos, y es la única manera de aceptarnos a nosotros mismos. Nos medimos por el mismo patrón que los que andan en nuestras circunstancias, porque no tenemos, no podemos en esas condiciones, mirar más allá que esto de aquí, lo que tenemos al lado, y vivimos confundidos, cegados por nuestras propias mentiras.
Aplaudimos a quién nos da la razón, a quién nos aplaude también, no nos interesan aquellos que, realmente, nos intentan hacer ver otra realidad, sin otro afán que regalarte el verdadero sentido de la vida.
La amistad y el compañerismo, se convierte de la misma manera en un círculo de engañados, de autoalagos, de piropos mutuos, de mercantilismo de los sentimientos y necesidades personales, en busca del propio acomodo personal.
¿Qué porcentaje de la población consumen alcohol ó drogas, ó ambas (los más felices) ?
¿Qué proporción de esos son gente joven?
¿Quiénes se benefician del comercio de esas substancias e ideas precocinadas en laboratorios de degradacion moral y física?
Miremos, busquemos los datos y saquemos conclusiones…
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