Cerró mis ojos la noche y me sumí en un sueño en el que me encontré con el lado desgajado de mí mismo. el lado errante, la media naranja, la parte que cercena la totalidad. Te encontré, la encontré, me encontré, que todo es lo mismo, sola, abatida, perdida y hundida.
Sus ojos eran enormes lágrimas de dolor, temblaba de ausencia, de soledad e indefensión, y tomé sus mano para atravesar su mirada, para fundirme con su alma.
Sequé sus lágrimas con mis labios, recorrí sus puertos con mi boca. y como dos gotas de agua, nos convertimos juntos en torrente.
Apagué la luz para amarte, apagué la luz para sentirte, acallé las palabras para susurrarte al corazón. y en la profundidad de la noche, te amé en la ausencia de los sentidos. Querida, amada vida mía, sólo en la pérdida de la consciencia, sólo en la obscuridad de la noche, te pude ver y sentir en la plenitud de la experiencia.
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