Quisiera cerrar los ojos y apartarme de lo material, de lo superflúo de la vida física. Quisiera terminar mi aprendizaje, acabar mi labor, la obligada tarea de la experiencia de la conciencia de lo tangible, para cerrar los ojos a la visión de los sentidos físicos, para volver a ser esencia, para recombinarme con el espacio, con el sueño eterno de lo divino, recuperar la identidad del ser, libre, ausente de los ensueños, de los reflejos del engaño de este trecho del camino. Quisiera cerrar los ojos y volver a ser en toda plenitud, reconocerme, darme la bienvenida desde el otro lado de la conciencia, despojado ya de todo el enmarañado mundo de las burdas mentiras de la conciencia física.
Quisiera cerrar los ojos y no ver mentiras, odios, guerras, sangre y miseria. Quisiera cerrar los ojos y no ver ansias de poder, falsos predicadores y religiones, hambre y sufrimiento. Quisiera cerrar los ojos y no ver la cara de la desolación y la pobreza en tantos rostros , quisiera cerrar los ojos a los sentidos, para escapar, para dejar de sentir todo el peso del mundo en mi conciencia, para dejar de sentirme esclavo y prisionero, para dejar de sentirme culpable, para recuperar el rumbo del alma en libertad…quisiera cerrar los ojos y dormirme para dejar de sentirme espectador apartado, incrédulo, aburrido del espectáculo.
No me creo esta mentira, porque la reconozco, le he visto la cara, porque he tenido la visión del ser, porque he visto la verdadera naturaleza en su totalidad, porque ahora me siento dividido, porque, viendo, sintiendo más allá de lo elemental de los sentidos no puedes sino vivir en el ansia de la plenitud.
He atravesado el túnel, a través de la mirada de la conciencia, y lo que es al otro lado, colma todas las aspiraciones del alma. Quisiera cerrar los ojos…para volver a ser.
Ser triste, ser aburrido, es un concepto equivocado para una mayoría de personas. El concepto de la libertad es, también, para muchos una idea errónea.
No se puede ser libre si no se tiene conciencia de uno mismo, si se está a merced de la opinión de los demás, si se baila al son de lo que marca la sociedad, si no se es capaz de vivir al margen de lo externo. Ser aburrido es no disponer de la capacidad de sentir en sí mismo el placer íntimo de vivir sin necesidad de acontecimientos ni motivos ajenos a uno.
Se puede ser “aparentemente” feliz, “aparentemente” libre, pero sólo en el juego de las relaciones humanas, porque la felicidad y la libertad son semillas que sólo fructifican en el corazón, a la luz y cobijo del espíritu. No soy aburrido, no soy esclavo, sólo que no vivo en la apariencia.
Sonrío, disfruto, me siento profundamente liberado, simplemente con ser, sencillo, me siento libre y feliz, sólo con sentir, con saber y saberme, con vibrar con el eco de la música, que me transporta, me sublima. Pobres gentes “felices y libres”.. -qué ajenas viven a su verdadera realidad-, presas de la mentira, del engañoso sentido de la felicidad y la libertad.
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