..ahora sé que puedo hacerlo, que podré hacerlo, porque levanto el vuelo temporal en el silencio de mi música, en los momentos en que escribo los renglones del corazón, en el tiempo que recorro los pasillos interiores de mi alma. cuando miro al cielo, al mar, con la mirada del niño eterno, indefenso, y por contra, humildemente seguro de otras verdades, de otras visiones, certero y profundo vividor de miradas e impresiones. Amo y vivo, con la certeza de que hay un secreto, el secreto, en el corazón de cada uno, de todos los que buscan más allá de lo perceptible por las limitaciones de lo que captamos con los sentidos físicos.
No soy nada ni nadie en los demás, pero soy todo en mi unión con la vida, en el íntimo placer de ser, así, sin más, y por eso sé que vuelo, que puedo volar, que volaré infinito en libertad.
Y me apercibo de mis posibilidades ciertas en el silencio sonoro de mi música, en el eco de ésta en mi corazón, en la sensación de disolverme en el universo, abarcándolo todo, siendo todo, sin limites ni ataduras. Si, sí, sé que puedo volar, y mi música me da las alas, para entrar en el reino del corazón
No soy nada ni nadie en los demás, pero soy todo en mi unión con la vida, en el íntimo placer de ser, así, sin más, y por eso sé que vuelo, que puedo volar, que volaré infinito en libertad.
Y me apercibo de mis posibilidades ciertas en el silencio sonoro de mi música, en el eco de ésta en mi corazón, en la sensación de disolverme en el universo, abarcándolo todo, siendo todo, sin limites ni ataduras. Si, sí, sé que puedo volar, y mi música me da las alas, para entrar en el reino del corazón
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