MI MUSICA

viernes, 18 de octubre de 2013

El precepto

Soy un rumiante del corazón, que masculla entre las líneas de la vida, que digiere sus impresiones vividas, para recoger de ellas ese aliento primordial, el alimento que contiene encerrado tras la cáscara de lo superfluo.

Vivo más allá del tiempo, en una película inmortal, en un continuo despertar, ajeno al sueño del mundo . No necesito aplausos ni reconocimientos, no sé de soledades impuestas por las compañías.

Ando el camino de mis silencios, de mis miradas a hurtadillas, del continuo rumor del eco de la vida que retumba en el interior del corazón. Ando perdido porque he acudido y despertado al encuentro.

Valoro lo que es, no sé de estares,  ni propagandas, no sé de manos llenas de falsos aplausos y lisonjas.    Busco lo sencillo porque vivo en la humildad del humilde, que nada busca, sino ser, nada tiene sino a sí mismo. Agradezco a la vida porque tras cada gota de dolor y sufrimiento acude una serena ola de amor y complacencia; me sé insignificante, me sé estéril y temporal, me sé, sencillamente yo, y en ese humilde reconocimiento, siento la plenitud del ser, el encuentro íntimo con la consciencia que todo es y abarca por y para siempre, en todo.

Ando sin prisas, porque no acudo a nada, porque no recorro el mundo, sino la impresión del ser. Soy eco del tiempo perdido, soy alucinación del futuro, soy viajero ilimitado del espacio, expectador absorto del espectáculo que le inspira la profunda felicidad de ser del corazón. Música es la brisa que me acompaña y refresca, la luz que recorre mi universo nocturno. Soy poeta del corazón profundo, íntimo y personal, escritor de mis renglones, lector de mis sueños perdidos, de mis esperanzas, de mis vivencias , de mi esencia, soy aliado del tiempo que me domina, pero al que ignoro, en el que me abandono como naufrago confiado , sabedor de sus limitaciones, resignado vividor. Soy un contador de historias, un narrador de sí mismo, un conversador del instante compartido con todo. Soy la humildad de ser, consciencia desgajada de la mente total, del sueño sin límites. Soy yo…para mí…sin más, UN LECTOR EMPEDERNIDO DEL LIBRO SERENO DEL CORAZÓN, un oyente del susurro universal que es la nota sonora que todo crea. soy simplemente yo, para mí, un recorredor del laberinto interior, en el que no hay báscula que pese, no hay regla que mida, pues todo se contiene en el infinito del ser, que todo abarca. Así sin más…sólo yo.

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