MI MUSICA

jueves, 10 de octubre de 2013

alianzas…

Desatada mi  mente de la cárcel de los sentidos, liberado del presidio del discurrir del tiempo, mi alianza con la muerte me ha despojado de las viejas ataduras, del peso que me hundía en la ignorancia.

Con las alas abiertas al viento, frente a la inmensidad eterna del universo , donde el tiempo y el espacio carecen de sentido, porque no conocen límites, he dejado de estar para convertirme en pura esencia de ser.

Me he despojado de aquello que la mentira inventó de mí, he dejado atrás la piel perdida para renacer en la nueva dimensión, la del ser, la de la consciencia en sí misma.

Soy mi propio recuerdo, abandonado al sol, vestido vacío, hueco.. Ando descalzo por los infinitos caminos de la eternidad, sin prisas ni demoras, sin formas ni intención. Soy el eco eterno de mi en la conciencia divina, sin nombre ni rostros, sin ataduras. Sólo soy yo, de nuevo, para siempre, eternamente.

Solo soy la conciencia del ser, el lenguaje único de la vida, la energía que todo lo es, indivisible, total y amorosa. Soy de nuevo…Dios.

Arañé las puertas de la conciencia, tímidamente, con miedo de perturbar, con la ternura que pone una madre en su hijo, agitado y frenético corazón por la emoción  del saberme ante la entrada al mundo donde todo lo es. Toqué más decidido, de nuevo, y alguien al otro lado preguntó sereno, pero con voz firme y sabia.-¿quién eres?. Soy tú, contesté, en un instante en el que mi alma sentía ser todo, sin límite ni yos absurdos y limitadores.  Una leve mueca recorrió mi mente, que esbozó una sonrisa de complacencia, un guiño de conformidad, tras lo cual la puerta se abrió, y allí, ante el umbral descubrí el camino, vislumbré el reino cierto y real . Soy de nuevo…Dios, sentí, y alzé las alas para remontar el vuelo  hacia el nuevo horizonte .

Fué un simple instante, un simple sueño , un momento de luz, que ha alumbrado mi camino  en la vuelta, que me sustenta en la forzosa estancia en este lado  del engaño, lo suficiente para convertirse en llama que permanece prendida en mi rincón interior, el lugar donde guardo el más preciado de mis secretos, el origen de la felicidad. He vislumbrado la luz, he visto el camino, he poseido el don de percibir siquiera un instante la verdad de ser, y anclado a este lado , sé del vasto océano que hay delante y tras de mí, eterno, vital, rico y regenerador.  He vuelto a ser Dios por un instante que ha marcado mi vida, que ha alimentado mi tiempo. De nuevo…todo, he sido…

Quiero que me recuerde mi recuerdo como el solitario paseante que recorre las calles , como alma invisible a los ojos de los demás, cámara fotográfica en mano, para hacer visible lo que perciben mis ojos reflejándolo en los  renglones del cuaderno de mis impresiones, quiero que me recuerde mi recuerdo como algarabía de chiquillos, como brisa marina, como eco continuo de mi música, puertas que se abren, sonidos de pasos cruzando el tiempo entre las callejuelas , el rumor de las fuentes de espumosas aguas, de gotas que salpican en el rostro invisible de la presencia del ser. Solo quiero ser, perenne testigo, invisible, de la oportunidad de formar parte de este sueño, ser…sin más…de nuevo Dios.

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