MI MUSICA

miércoles, 11 de julio de 2012

ANDO CANSAD0

HACIENDO

Ando cansado de  este cansancio.  Miro la vida con ojos enturbiados por el peso de los años, encerrado en una prisión de carne estéril ya, agrietada como terreno yelmo y baldío. Me siento en el borde del muelle de la vida, esperando el  tiempo de la partida, ese punto  inevitable e inexorable del reencuentro con el origen, con la disolución en la nada que todo contiene.

Cierro los ojos, y escucho el silencio, intentando navegar mar adentro, para escapar de la ilusión del estar, rodeado de ruidos y bullicios de lo ajeno, de falsas visiones, de sonidos y pensamientos frutos de la mentira de los sentidos. Miro mi barca atada al borde del puerto, mecerse cansada y al son del movimiento de la vida, apática, y descorazonada, como joven corcel limitado en un espacio agobiante.

Tiro fuerte de las cadenas que me atan , pero no logro liberarme, zafarme de las ataduras, porque aún es el tiempo de pagar las deudas, porque aún debo ser consciente del castigo para pagar y cumplir con mi tributo.

Esto es un cuento absurdo, un espacio limitado en el tiempo, que se nos antoja por momentos breve, por momentos un castigo absurdo y cruel.

No veré el momento del cambio, por lo menos desde este lado del camino, no he de descubrir lo que anhelo a este lado, por más que me emperro en ello, a pesar de noches turbias, en vela, sudorosas en empeños tras la verdad oculta de la vida.

Sueño  en mis noches que no sueño ya, que el sueño es estar vivo, que he de despertar para reconocer lo real, que he de partir para dejar de estar en lo confundible, para   adentrarme en el valle de lo eterno, busco, anhelo esa partida, quiero darle la vuelta al calcetín del tiempo, y lloro con lágrimas que queman el alma. porque siento que no soy digno de estar a bordo, que no merezco siquiera la posibilidad de ver esa luz de claridad .

Ando cansado de este cansancio;  me siento, dolorido de mi cuerpo, cuál serpiente que espera cambiar de piel, renovar su aspecto, y dejar entre las piedras la vieja muda secarse al sol, disolverse entre el polvo del camino. Quiero darle la vuelta al tiempo, para ganarle la partida, para dejar de ser un juguete roto entre sus vientos,  para escapar de lo estéril de los sentidos, para dejar de ser  un mero y desilusionado pasajero.

He escuchado la voz, he  atisbado la luz de la esencia, he sentido instantes de la plenitud de sentir la libertad del ser. He mirado con alma de poeta la poesía de lo cierto. He leído entre las líneas de lo escondido, y me he sentido diferente en mi castigo, afortunado, pero dolorido por la posibilidad de haber sentido y respirado por instantes la esencia del ser.

La vida me condenó a ser un conocedor, a saber de la posibilidad de volar libre, a andarme por caminos interiores, a ser un  guerrero en pos de una verdad inalcanzable, a sentir como pocos han sentido, aquí, así, quieto, solitario, sin moverme de mi sitio. ¿A qué tanto castigo

¿Por qué tantas preguntas sin contestar, tantas incertidumbres? ¿Cuál es mi castigo, cuál mi culpa?

Ando cansado  ya, de sentir, de ver, de escuchar este ruido de la vida.  Ando cansado ya de estar…tan cansado.

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