Me gusta apartarme a un lado, alejarme del frenético mundo de lo cotidiano, a veces…me pierdo. Me gusta aislarme del mundo tras mi cámara de fotos, e intentar convertirme en el hombre invisible, para ver sin ser visto, sin malicia, sin objetivos obscuros, sólo por el placer de sentir parar el mundo…a mi antojo.
Desde la mirada de la ausencia, desde el alma de la propia mirada, me pierdo, a veces., para conversar conmigo mismo, para tocar en la puerta de la sabiduría interior. Camino entre calles, entre caminos aislados, al margen del tiempo, como espíritu errante, y paso desapercibido, porque soy en lo humano por mérito propio ,-por deseo profundo también, principal y fundamentalmente- ignorado e ignorante, un simple humano que por tonto, por falto de inteligencia, es sencillamente sabio.
Camino, perdido, entre las gentes, entre el ruido, y me siento un loco ausente, un infiltrado en un espacio que no me pertenece, turista de un pais que no es el mío, que no deja de sorprenderme, de admirarme, pero que no logra, con todas sus maravillas, con todo su esplendor, apartar de mí ese estado de profunda melancolía, que provoca la añoranza de mi casa, que por lejana, desconocida, pero intuida, se me antoja un sueño perdido del tiempo.
Vengo de allá, de un lugar que quizás sea sólo pura ilusión, donde no existen las palabras, donde todo es pura mente, donde el único eco es el de la música, donde reina el corazón, donde el único espacio es el infinito, donde no existen limites, más allá de la mente.
Música y yo… a veces, a veces…me pierdo.
A veces, a veces… muchas, soy espectador invisible de salas de concierto, asisto a multitudinarios espectáculos musicales,, para sentar mi alma entre los presentes, en ausencia, a solas, pero en la presencia cierta del espíritu. Viajar sin límites, escuchar y ver sin ser visto, pura magia…del corazón. Y es que, a veces, a veces…muchas, me pierdo.
Porque me gusta cerrar los ojos, y dejar de estar, me gusta separar de mí lo que es prestado, porque me gusta navegar a través de los sentidos, carente de inteligencia , de prejuicios, ser, simplemente, pura presencia, para convertirme en experiencia, para confundirme con el propio sentir, para navegar como onda sonora, mezclado con el propio ritmo de la música que es mi instante vital.
Música es…sugerencia de sentir, es ir más allá del horizonte de lo perceptible por los comunes de los sentidos, es viajar más allá de lo tangible, es una caricia al corazón, es un soplo de aire puro, es un guiño único y personal de las estrellas a tu espíritu. La música te posee, abandónate a ella, déjate llevar, y pondrás alas a tu corazón, viajarás por los confines de tu espacio interior, sin límites, sencillamente…siendo consciencia.
Y es que, a veces, muchas…me pierdo.
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