Escucho a los científicos hablar, esos que pertenecen a la nueva física, sobre nuevos conceptos, sobre nuevas explicaciones, a la luz de, también, nuevos experimentos , los escucho cuando hablan del origen del Universo, sobre el concepto de la realidad, y me suenan tan antiguos, tan sabidos, tan intuidos.
Es que ahora los nuevos descubrimientos, a la luz de la nueva física, las nuevas teorías cuánticas ponen de manifiesto que las respuestas a los fenómenos y hechos fundamentales encuentran respuesta en lo pregonado por antiquísimas filosofías y saberes del espíritu.
El saber empieza y termina en el sendero del corazón , porque ahí está todo escrito. Nada hay fuera de uno mismo que no sea uno mismo, nada hay fuera que no esté dentro, no somos el principio y final de nada, menos siquiera de nosotros mismos, somos energía ambulante, moldeable, eterna .
Todo es puro sueño, todo pertenece a ese sueño, en el que, como tal, todo sucede de infinitas maneras, donde todo sucede al mismo tiempo. Nada tiene límites, soñamos que soñamos, y lo que soñamos es nuestra realidad.
El tiempo deambula perdido, y nosotros nos movemos en él , agarrados a nuestro propio soñar. Somos niño y anciano al mismo tiempo, eternamente, porque el tiempo es una visión sesgada del todo, en el que este carece de identidad.
Sigo siendo aquel niño que vagaba entre montañas del Tibet, que recorría los pasadizos oscuros de monasterios a la luz de las velas de manteca de yak, aquél que en posición de loto serenaba su mente sentado frente a la juguetona sombra de sí mismo con la luz bailarina de las candelas .
Aquel niño, imaginario, fue mi niño real, mi recreación; fuí habitante de libros, de historias que me sobresaltaban, me enfebrecían la imaginación. Aquél sigue siendo este, aquello sigue siendo esto, ayer sigue siendo hoy, tras esos muros de costras , de lastres. Ayer fuí yo, y hoy sigo siéndolo, al igual que mañana, de una ú otra manera, en una ú otra forma.
Puro sueño,,,puro espejismo. Nada es…todo es.
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