…Y VERÁS…MÚSICA
No hablo. no me gusta darle vueltas a mis “problemas” ni desgracias, esencialmente, porque esa lección forma parte de lo aprendido con estas aventuras personales que me ha tocado vivir, merecidamente, siempre. Cuando empecé a sufrir reveces y golpes, al mismo tiempo que cerraba los ojos, intentando no derramar lágrima alguna, cuando apretaba los puños para contener mi ira contra el destino, al mismo tiempo, perdía algo, que al principio no lograba definir exactamente-
Me abandonaba, derrotado e indefenso ante lo que para mí era una batalla perdida. Ausente del mundo, rompía los lazos, las ataduras con la vida, quizás no de forma visible, manifiesta a los ojos ajenos, pero sí cara a mi interior, en el reinado del yo real.
Cuanto más me quitaba la vida, aparentemente, más independiente me sentía de ella. Empecé a sentir la ausencia del deseo, y cuánto menos deseaba, cuánto más me entregaba a la marcha del destino, menos dolor, menos sufrimiento sentía.
Empecé a darme cuenta de lo irreal de la realidad, de lo ficticio de los lazos de todo tipo que me mantenían en poder de ella. Cuanto menos visceral eran mis dependencias, menos instintivas, más profundas se hacían. La vida no me quitaba, me redescubría, me enseñaba el otro lado de la apariencia. y en el reinado de la ausencia , donde no existe el sufrimiento, porque no existe el deseo, y con ello el dolor de la pérdida ó el fracaso, encontraba el estado perfecto para sentir, para ser…música.
Serenamente, en la ausencia, con el silencio del cielo estrellado, bajo el manto de la noche, así…música…,eres tú
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