A lo largo de la vida, todos tenemos problemas más ó menos acuciantes, más o menos vitales, pero en definitiva, situaciones dolorosas y comprometidas, que nos marcan, nos doblegan , pero que, también, –así debiera ser- nos curten y aportan experiencias que nos hacen crecer.
La mayoría de las veces, quizás, no nos damos cuenta del sentido de estas experiencias, del valor ó del significado en nuestra evolución de las mismas.
Desvestirnos del ropaje de que nos dotan las falsas apariencias, el prestigio, la fama y el engaño hacia uno mismo y los demás, es esencial, es el primer paso para, reconociéndonos en el verdadero valor de quiénes y lo que somos en esencia, verdaderamente, simple mortales, indefensos siempre ante la vida, prescindibles para ella, insignificantes y efímeros en el absoluto de la creación, tan infames como un grano de arena de la playa infinita.
Sabiéndonos nada ante la nada, reconociendo lo efímero, absurdo y vanal de nuestras creencias, nuestros autoengaños , nuestras apariencias y prestigio ante los demás, sabiéndonos juguetes del destino, nos sabemos a nosotros mismos en nuestra verdadera esencia y dimensión.
Todo lo que queda tras el espejo en el que nos miramos en nuestra condición física y social, todo aquello que no vemos, que no aparentamos, todo lo que se esconde tras la mentira de nuestras apariencias empieza a ser lo que realmente somos.
Empezamos a ser nosotros mismos, empezamos a tomar contacto con el verdadero yo, en cuanto empezamos a dejar de ser lo que nos creemos y lo que intentamos hacer creer, engañosamente, a los demás.
El actor se viste de cualquier personaje que interpreta, puede ser un rico, un mendigo, un sabio, pero no es otra cosa que él mismo, no el personaje que representa.
Así, en la vida, hay quiénes piensan que vistiéndose como un rico, lo son, quiénes vistiéndose de sabios lo son, creyéndose mejor que los demás, tienen razones para serlo; simple teatro, el absurdo juego de las apariencias. Basta con quedarse a solas con uno mismo, basta con ser algo sensible, basta tener algo de equilibrio interior, para reconocerse, aunque solo sea en lo mínimo, tal como realmente es.
Esas riquezas absurdas, que quedarán tras nuestra partida, esos cuerpos lujuriosos que serán pasto de los gusanos, que quedarán putrefactos tras nuestra partida forman parte del atrezzo de esta absurda, vanal obra de teatro que vivimos y representamos.
Lo más triste, aburdo y deprimente es ver cuántos personajes de ficción abundan, cuántos se creen su propio personaje, cuántos se miran al espejo y sólo ven lo que su mentira les refleja, y se lo creen, y actúan en consecuencia a esa mentira, a ese autoengaño.
Aquél que mira de reojo, con desprecio a los demás, aquél que va contoneando su físico, aquel que actúa con violencia y desprecio…aquellos, sólo son figurantes, personajes de segunda, actores que, sólo saben su papel de memoria, mecánicamente.
Bajará el telón,. –siempre lo hace- y quedarán relegados al olvido de sí mismos, porque su alma, que es, en definitiva el escenario en el que cada uno creará su propia vida, quedará vacío.
Sueño, , veo en sueños, algo que me abruma, algo que me sobresalta, me despierta; algo que va más allá de mis miedos personales, fruto de mis circunstancias propias.
Soy como una máquina, capaz de sentir las vibraciones, el sentir y pulsar de la vida, y siento temor, presiento algo que cambiará, no sé bien en que forma y sentido, la vida de la humanidad como tal.
Es algo que me hace despertar sudoroso y sobresaltado, tremendamente asustado ; tengo la extraña sensación de estar en la antesala de algo , que por lo menos, significará un cambio, y que va a significar un trauma para la existencia humana.
Y me asusta, porque, tengo la experiencia, de presentir en cuestiones personales propias y ajenas, cosas que después suceden al pie de la letra. Me gustaría creer, con todas mis fuerzas, que, sencillamente, estoy loco, porque eso me aliviaría:. ¡nada me alegraría tanto que fuese así!, por mi propio bien y el de los demás, a los que soy incapaz de desear nada malo.
Seguiré soportando esos extraños sueños, esas “visiones”, intentaré vivir mi propio autoengaño, y adoptar el papel de loco en el escenario, para
, en este caso, vivir mirando hacia otro lado, de espaldas a la realidad, que, eso pienso, tampoco a los demás se les escapa, y poder soportar este ,miedo, esta angustia que a veces, con frecuencia, se me revela tan real, tan cierta. Estoy loco, estoy loco, me repito para vencer mis propios miedos….pero…¿lo estaré?
…Pero basta oir las noticias, ver cualquier medio de comunicación, ver el estilo y la forma de vida que llevamos, ver el nivel de conciencia de la mayoría de las gentes (el mío especialmente), el nivel de desarrollo personal y de evolución del ser humano, para volver a sentir un sudor frío recorriéndome el fuero interior. ¡Dios mío, cómo me gustaría estar, – sencillamente-, loco. Y no hay fechas que valgan, ni premoniciones ó predicciones típicas y tópicas. Es simplemente, una cuestión de necesidad vital, profunda , de renovación, de enderezar el camino, de cambiar la orientación y la perspectiva. Es, sencillamente, hora de aprender de nuevo, de otra manera más cierta, más “real”
------- ES LA PUERTA ABIERTA AL MUNDO INTERIOR Y PERSONAL, LA AVENTURA DE RECORRER EL LABERINTO DE NUESTRO PROPIO YO ETERNO Y PRIMORDIAL. PRPEMIROTO323@GMAIL.COM-----
MI MUSICA
jueves, 2 de septiembre de 2010
DESAZÓN DEL SER…
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