…,aquí, a un lado del mundo, al borde del camino, sin ser visto, sin ser oído. Me gusta sentarme así, a un lado, indiferente, inadvertido, me gusta pasar como pasa el aire, como se mueven las nubes, silenciosas, calladas.
Me gusta ser, solo eso, consciencia de mí mismo, indiferente al resto, libre y limpio, sin rencores, sin deseos, sin pensamientos que no sean el que surge de la inocente mirada de los sentidos sin juicios.
Me gusta sentarme aquí, así, a mi lado, para ver pasar el mundo, sin miedos, sin caretas, acompasando mi tiempo al eco de las melodías que escucho pero que se diluyen en mi alma, como espíritu sutil, como aire puro, pleno, rico y pletórico de vida.
Me gusta sentirme elemental, sencillo y humilde, porque cuando me despojo del peso de las mentiras, de las vanidades del autoengaño, de la falsa imagen, descubro el diamante de mi vida, la felicidad del saberme y sentirme yo, por encima de todo y todos, sin necesidades de ser otra cosa para los demás. Yo soy mi meta y mi camino, soy la alegría de ser instante del instante eterno de la vida.
Me gusta sentarme aquí, así, en este rincón sencillo, apartado, y sentir diluirme en la música, como humo que se esparce por el universo, colorido, brillante alegre y sutil. Me gusta sentarme aquí, así…sin más…con todo.
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