...pero me respeto, porque aparte de mis limitaciones, me siento agradecido y afortunado por la posibilidad, simple, llana, de serlo. Pobre de aquellos que no tengan otra misión sino la de afuera, la labor exterior, pobre de aquellos que no crean en otra cosa que el valor de lo pesable y tangible, porque todo lo que está deja de ser por la losa inevitable del tiempo.
Pobre de aquellos que vivan sin la luz de la conciencia, sin saber acallar la locura externa para escucharse a sí mismos, pobres de aquellos que no sean capaces de detener el tiempo para ver sin ser vistos, para sentir sin otra preocupación que recrearse en el fluir del ser.
Pobres de aquellos que, utilizan la fuerza, la violencia física, y la que otorga el poder de la situación económica ó social, para dominar y aprovecharse de los demás, porque queman la posibilidad de ser felices.
Pobre de aquellos que, en base a su propia ignorancia, creen que los demás son unos estúpidos, y que engañarlos, utilizarlos ó violentarlos, es sinónimo, es muestra de su propia valentía, porque no es, sino el síntoma de la más profunda de las enfermedades, de la más dura de las limitaciones, esa que te lleva a estar sentado de por vida , estéril e imposibilitado, en la silla de ruedas del alma.
Pobre de esos inútiles de corbata, que creen que estudiar es prepararse para engañar a los demás, para hacerse ricos, para dominar con el más obscuro de los poderes, ese que no te otorga a tí el poder, sino que te erige en su súbdito, en su esclavo. en su servidor fiel y faldero, cuál perro de caza.
Pobre de esos que creen que han cegado a los nobles y humildes de corazón, pobre de esos que creen que son más listos, más afortunados que los que callan y otorgan, porque no saben la verdad, porque en la más profunda de las desgracias, en la más absoluta de las limitaciones, no hacen otra cosa que ser esclavos, servidores, sumisos ,del lado negativo, de la obscuridad, esa que los engullirá, esa que les impide ver, sentir y disfrutar de la luz que existe al mismo tiempo, por y para siempre.
Pobre de esos que creen que limitar a los demás, los eleva a ellos, porque les impide crecer en sí mismo, pobre de esos que creen que su felicidad está reñida con la felicidad ajena, pobres los que creen que por impedir a los demás su crecimiento, crecen ellos, porque “ser tuerto en el país de los ciegos”, es otorgarte la felicidad de la mentira, pensar que ser menos limitado que los demás, es ser tú mejor.
Pobre de quién no tiene otro punto de comparación, otra meta, que los otros, porque no han entendido que el camino es personal. único, y no interfiere ni imposibilita con el camino y desarrollo ajenos. Tú eres tu meta, en tí está tu éxito, en tí tu fuerza, en tí tu poder, en tí tu objetivo. en tí la verdad, en tí la única y verdadera posibilidad de ser feliz. Por tí discurre el verdadero manantial de la felicidad, eres tú quién debe saciar y beber de sus aguas, es tu caudal. No dejes que nadie te ofrezca la taza de sus manos, sin antes haberte saciado en tus propias aguas, porque serás preso de ideas, fanatismos, y poderes que te dominarán, cegarán y limitarán en tu propia percepción de tí mismo y la realidad inmutable. Pobres los que…son..realmente pobres
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