Se ha ido la vida, como un cerrar de ojos, un parpadeo inconsciente. Siquiera los recuerdos son nítidos, se mueven entre brumas, confundidos entre sentimientos, entre creencias de haber sido pero que ahora no se reconoce con certeza fueron reales. ¿Qué es esto que me ha pasado que llaman vida,? ¿Soy yo un pasajero de mí mismo, quizás un polizón, que se enfrenta continuamente con ese yo al que ocupa?. He aprendido a saber que nada sé, que todas esas preguntas que ocuparon mi impetu de busqueda, de encontrar sentido, de entender la razón del camino,el fundamento de ser consciente de mí mismo, han quedado en el silencio de la ausencia de respuesta. Pasé de aquella juventud en la que que tenía ideas seguras a un final de ausencia de respuesta, del regreso al punto de partida. No saber nada, es llegar a la respuesta, posiblemente la sabiduría del saber que no sabes nada, que no hay otra respuesta que el sentirse cada instante consciente de estar, de ser, sin motivación, sin futuro, sólo el instante convertido en infinito, como el último soplo. Todo se antoja un sueño, un engaño en el que vives inmerso y llamas realidad, una simple mota de polvo llevada por el viento, imposibilitado de decidir dónde vas, cómo quieres ir, aunque tomes la decisión sabia de sencillamente dejarte llevar, fluir con la corriente del universo. ser tú, a sabiendas, reconociendo que lo que ves en el espejo de los sentidos es sencillamente un espejismo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario