MI MUSICA

domingo, 19 de julio de 2015

CON LA CERTEZA DE SER UNO MÁS…

…con la intención de no serlo, me rebelo, contra mí y el mundo, y lo hago desde el pasotismo del sabio buda, que permanece sentado durante el instante eterno de la revelación.  No paso la mano por encima para regalar mentirosas alabanzas en  busca de conseguir lo que quiero. No soy mercantilista de sentimientos. Soy un buscador que lucha con el tiempo para vivir el suyo, el que le es regalado y obligado vivir.

No quiero ser un mero expectador,  no quiero participar en una obra que no es la mía, que no me dice nada en sí misma. Quiero ser el autor de su propia historia, quiero ser quién escriba y pase la página del libro que lo contiene.

No juego con las lisonjas ni tampoco con las faltas de respeto. Voy por la vida callado, pero observador y expectante. No me mezclo con la masa, que se pierde como bandada de peces que se mueve al unísono, amorfa. Quiero ser yo, con mis errores personales, pero con el respeto y la dignidad que me merezco y doy, con la profunda humildad de quién agacha la cabeza para levantar con dignidad el corazón.

Voy más allá de dónde los demás se quedan, busco más allá de dónde los demás se emperran en rebuscar, y lo quiero hacer, es mi proposición personal de vida, con la humildad del corazón, con la dignidad de quién se respeta a sí mismo y a esa vida que es premio, aventura y obligación. No quiero ser uno más, no quiero ser uno de ellos, quiero ser yo, en respuesta a esa llamada del corazón de quiénes se saben y sienten partícipes y responsables, deudores y adeudados de y en la aventura de vivir.

Quiero tomar consciencia del instante dado , que me ha sido dado, para tener la oportunidad de vivir el sueño de vivir, para revelar y revelarme , para romper con la consciencia del descubrimiento del camino interior, la costra de ese sueño que es en definitiva la misión del buscador. No quiero quedarme de este lado, no quiero sumirme en la sombra eterna de la labor no realizada. Tengo mucho que aprender, mucho camino que recorrer y ando en ese sendero, en el de ser consciente de mí mismo, para buscar ese aliado perfecto para andar sobre mis pasos hacia la meta.

Me gusta pasear cámara en mano con mis pensamientos, procurando pasar desapercibido. y he de hacerlo con  precaución en medio de gentes amorfas, cada día más "incultas" en el cierto sentido de la palabra. Autómatas y gregarios, vacíos, con el único afán del disfrute de la nada que llena sus vidas. La búsqueda del placer, que no de la felicidad, es el único objetivo, la única razón . Pensar en la proporción de gente que consumen alcohol y drogas, le da a uno idea de la cantidad de mentes enfermas y dominadas por una visión absurda, ilusoria y falaz de la vida con la que ha de encontrarse uno a diario. Uno que se mueve entre gente por su trabajo no puede evitar sentir asco y verguenza propia por lo que ve y escucha. En muchas ocasiones se siente profundo dolor  de pertenecer a la clase humana y de sentir lo que siente.

Por suerte después ve uno gentes que están al otro extremo de la linea de la locura de las masas informes. Gentes capaces de crear, de construir, de dar rienda sueltas a sus sentimientos más nobles. Músicos, científicos, artistas. Y se llena uno, se descarga del vacío de esa realidad de lo cotidiano, viendo sus obras, su música, su literatura, en definitiva, la creación de sus mentes y corazones. Y entonces respiras profundo, y piensas que aunque hay una mayoría que hace poco más que comer y descargarse de sus necesidades vegetativas , hay otra parte de la humanidad, más silenciosa, por educada y valiosa, por sabia y profunda, que calla y se afana en ser eso, simplemente una imagen de lo que debe ser cada uno en sí mismo.

Y yo, que soy lo que soy, me afano en mis limitadas capacidades en ver y sentir como lo pueden hacer y hacen esa otra gente. No soy fuerte, no soy inteligente, pero la nobleza impulsa mi corazón; mi mirada va en busca de la belleza que me rodea, y me sumerjo en el agua limpia de mi propio interior, para quitarme de encima la costra que se adhiere a mi piel con  el contacto diario con el mundo absurdo de los absurdos, de los vacíos, de los zombies de lo cotidiano. Y aunque sé que esto no es políticamente correcto decirlo, sí es la verdad, duela a quién le duela, cueste lo que cueste. Porque me duele especialmente a mí, porque la verguenza y el desconcierto, la tristeza y la desesperanza que ello me produce, no son fáciles de llevar, porque la impotencia de no poder hacer de mí lo que quiero, verme limitado en  mis capacidades es un duro castigado instante tras instante. Por eso cierro mis ojos, por eso miro y escucho hacia otro lado, el del corazón, el del silencio interior, en el del sendero de los sentimientos que se recrean en sí mismos.

Sé qué no puedo cambiar el mundo, pero sí ser consciente de él, y eso es sencillamente, la mejor manera de iniciar el camino, la partida. Me manipulan, me dominan, me utilizan…pero…pero, sabiéndolo, soy libre. Porque sé que este es un simple sueño, y ser consciente de él es tomar las riendas del viaje de la mentira, para atravesar sus confines y alcanzar la libertad del ser interior. Ellos, los aparentes, seguirán sumidos en esa cárcel del sueño que no lleva a nada, solo a recorrer entre brumas un camino hacia ningún lado. Ellos creen y piensan, se sienten orgullosos de su poder, el poder de hacer daño, pero son simples, llanos, autómatas del mal, a quién sirven, el que les tiene retenido por todos los tiempos en una realidad que huele a azufre, a cuerpos corrompidos. No son vencedores, son esclavos al servicio del deambular eterno y errante.

Ver esto , como un ejemplo, es hermoso: es uno de mis seguidos y favoritos en flickr. No puedo alcanzar ni la sombra de lo que hace, pero coño, disfrutarlo, disfrutarlo...a eso …a eso, no me gana nadie.

http://thomas.leuthard.photography/

 

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