Quizás en este mundo las cosas sean lo que son, corrupción y mafias, guerras y poderes ocultos, gentes sin escrúpulos, carentes de valores, de creencias, absurdos imbeciloides perdidos de sí mismos, incoherentes y desconectados de la esencia del todo. No son más que burdos autómatas del mal, resentidos , incapaces e intolerantes, hacedores de dolor y perdidos en la jungla de lo inservible y perecedero. Quizás sea este el mundo , pero no el mío, no mi propósito de ser, porque miro y valoro el corazón, con el corazón, de las gentes buenas.
Si has perdido la visión, si has dejado de estar con el todo, has olvidado la razón de vivir, y entonces te conviertes en pura, burda materia perdida y esclava de sí misma, incapaz de volar por encima, incapaz de sumergirse bajo la sucia nata que flota sobre las aguas límpidas del corazón. Todo está detrás y delante del esto, que no es sino una cárcel de cristal, un engaño de nosotros mismos. Hay que nadar con el corazón para salir de estas aguas turbias de la realidad incierta, de este sueño que atrapa, en un sueño que nos engaña haciéndonos creer lo que no es. Vivimos en la sombra de nosotros mismos.
Yo soy mi música, mis imágenes, mis miradas e impresiones, esas que conforman el recuerdo, mi recuerdo, mi esencia intemporal, más allá del tiempo del aquí y ahora.
Me escapo de lo burdo, con mi música. Me escapo de lo zafio con mis paseos para ver, mirar y sentir que soy algo más que lo que creo de mí, de lo que ven de mí , porque desde dentro desde el corazón , desde el diálogo sencillo, humilde y sincero con el todo que está, que es, el espacio interior del espíritu, donde no hay nombre, donde no hay tú ni yo, dentro ó afuera, arriba ó abajo, donde sencillamente “es”, todo está, nada cabe, nada es otra cosa, tú …eres todo, todo …eres tú.
No hay propósitos, no hay fama , no hay posición , no hay poder ni riqueza, no hay clases, no hay diferencias, ya que no hay nada ni quién para compararse, pues todo es una única y misma cosa.
Y con ese propósito, con ese ideal, con esa visión y ocupación me muevo, lo intento, desde el corazón, desde lo limitado de mis mismo, pero con la buena intención del caminante del sendero del alma, a solas, con las manos abiertas, con el corazón dispuesto a escuchar a sentir, como un niño inocente.
Y en este paseo temporal, bajo este túnel, tengo siempre como cielo el eco de mi música, la de otros, que es la mía, porque …somos. En este paseo de mis miradas e impresiones, de este sencillo buscador anónimo, que camina hacia la disolución con el todo, en busca de la pérdida, para el encuentro, suena siempre el eco musical, la esencia del espíritu universal. Música y yo….miradas e impresiones…yo…tú, los que se fueron, esperan y están .
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