Hay tantas razones físicas, materiales , reales, tantas pruebas tangibles para poder entender las cosas de otra forma, para explicar la realidad de una manera que nada tiene que ver con lo que nos han embutido a través de la aparente “razón”, que por poco que uno se tome la molestia de pensar por sí mismo, racional, científicamente , no llegue a sacar consecuencias cuando menos inquietantes del mundo conflictivo y de intereses ocultos en que nos movemos.
Pensar que ni una sola persona de las que, entre millones han visto ovnis han dicho la verdad , es tan de fábula, tan absurdamente anticientífico, que no puede uno por menos que pensar que tal grado de desconfianza es fruto, sencillamente de una clara intención de acallar y esconder ciertas verdades, ciertos conocimientos.
Mienten médicos, mienten políticos, mienten militares, mienten científicos titulados, mienten pilotos aéreos civiles...todos mienten, menos los apantallados representantes de la “ciencia oficial”, esos que científicamente negaron, y han negado tantas cosas a lo largo de la historia de la humanidad.
Hay tantas evidencias, tantas pruebas que contradicen las verdades oficiales, las asimiladas y consideradas inamovibles , que estamos, personal e individualmente, obligados en conciencia a replantearnos nuestra propia visión del mundo.
Somos más que máquinas biológicas, no somos frutos de la casualidad, la vida es otra cosa bastante diferente de lo que nos creemos, y somos manipulados durante nuestra vida para robarnos la posibilidad de entrever la verdad, entender y valorarnos realmente, en nuestra verdadera importancia.
En esta época de crisis profunda, que va más allá de la simple y material crisis económica, todo se desmorona sobre sí mismo. Religiones, ideales políticos, valores morales, éticos, todo ha pasado a ser motivo de desconfianza, amparado en una falsa libertad, esa que nos lleva a creer que todo es permisible, que todo soy yo y nada más que yo, para mí y mis sentidos, para mi disfrute material.
Somos fruto de un predeterminado plan de “idiotizar” de “robotizar”, de dominarnos a través de la sumisión imbécil, de convertirnos en puras y simples entidades biológicas y temporales, sin otro motivo de existencia que servir, inconscientemente, el dictado de quiénes nos cercenan lo más importante de nosotros mismos, descabezándonos.
Somos más de lo que nos creemos, sintámoslo en nuestro interior y veremos resurgir el conocimiento profundo que habita en cada uno de nosotros.
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