…Nada más que un nexo de unión entre la experiencia de vivir con plenitud y tu capacidad de sentir íntimamente, desde y para tí mismo. Es el puente entre lo que está fuera y lo que vive en tu interior, lo que es. Es el lenguaje de los sentidos plenos, espirituales, esos que te desligan de lo que está, para hacerte plenamente consciente de lo cierto. Es el viaje al mundo sin limitaciones, pleno de libertad, donde eres en esencia, pura vibración, sólo pensamiento, poderoso, creativo, receptivo.
Allá donde mires eres tú, allá dónde sientas eres tú, todo, lo demás, sin fronteras ni límites. Amar la música, sentirla, es, sencillamente tener la posibilidad de sumergirte más allá de las sombras de lo evidente, para regresar a la luz, donde todo es, sencillamente, sonido divino perfecto.
Música es el ritmo del Universo, primigenio y eterno, sublime e intimista. Es lo que te separa y te une, es lo que rompe las fronteras entre el tú y el yo, entre el tiempo y la eternidad. Música es… sencillamente,detener todo en un instante para sentir.
Sumergirte en la música es descubrirte en tu cierta esencia, en lo que eres realmente, desligado del peso de las apariencias, de las corazas, de las capas de apariencia física, convencionalismo y posturas aprendidas y forzadas. Música es el lenguaje del silencio sonoro, intimista y universal.
Cuando aprendes a sentir, aprendes a escuchar, y comprendes que todo es sonido, que el Universo es vibración, onda sonora que se esparce por el infinito, en el que eres y estás, como pura partícula que vibra al unísono con el todo, como yo, como tú. Eres música, soy música, eternamente. Suenas ¿es que acaso no te escuchas, no te sientes, no percibes como vibras desde lo más profundo, donde el fin y el principio son pura eternidad? Escúchate y te verás, te sentirás, te reconocerás música.
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