Nos vendieron el mundo los falsos profetas, los predicadores de pacotilla, los políticos, los que ocuparon cargos y prevendas inmerecidas. Nos vendieron el mundo quiénes se erigieron como la voz de Dios, los que nos propusieron formas y estilos de vida para enriquecerse a costa del trabajo de los demás, irresponsables y mentirosos, falsos rostros, apariencias cual sepulcros blanqueados. Tras una falsa moral practicaban sacrilegios y fruto de su incapacidad para ser y pensar, nos hundieron en la miseria. Nos vendieron el mundo esos que a costa del trabajo de los pobres se enriquecieron míseramente. Ahora llega el tiempo del cambio, porque quizás sea este el comienzo del gran cambio, ese que se anuncia desde hace cientos de años como el Apocalipsis.
Nos han dirigido, han dirigido y gobernado quiénes no estaban capacitados para ello. Han llevado a la ruina a paises enteros, han mermado la riqueza de las gentes, se han apoderado de sus ahorros, faltos de ética y moral. Han abusado de niños, se los han quitado a sus padres para venderlos a otros. Cada día, nuevas imágenes, nuevas noticias de la decadencia nos enfrentan a una realmente tenebrosa y brutal estampa de la realidad, esa que se han emperrado en ocultarnos, tras la mentira, esos qie tras esa apariencia de sabios doctores, han demostrado su ineptitud e incapacidad.
Esos a quiénes nadie les exige preparación para dirigir un país, esos que ni siquiera han de dar cuenta del fruto de sus irresponsabilidades, fracasos y menesterosas actividades, esos , esos que enchaquetados nos han hundido en la miseria, no han de dar cuenta de sus incapacidades ni siquiera a sí mismos.
Nos vendieron el mundo, crearon falsas expectativas, nos han usado, nos han hecho pensar del modo y manera que a ellos les convenía, Pero no han podido, -que no lo crean- con la voz de la conciencia, esa que va más allá de la efímera realidad de lo material. Hay corazones que sienten, hay buscadores que entre las tinieblas ven la luz, hay quiénes independientemente de su credo ó religión van de la mano de la ética y la moral, esa que nos hicieron creer. en aras de la libertad, era una pantomima de las religiones.
Hemos caido en la cultura de la no cultura, en la miseria de la indignidad y la falta de conciencia personal, ese es el auténtico Apocalipsis, la bomba de relojería que estallará entre la masa amorfa, esa que han creado y alimentado los poderes obscuros. Existe el mal, y su poder radica en hacer creer que no existe, y el lugar donde se esconde es en donde menos buscaríamos para enfrentarnos a él, allá donde se venera un falso dios, tras los púlpitos de falsa apariencia.
El mal se alimenta de la mentira y el engaño, tienes súbditos y acólitos, siervos y servidores, nunca amigos. Nos vendieron el mundo, pero el reino de la verdad jamás sucumbirá, porque ese renacerá en el corazón de los que buscan, en las voces calladas del sabio, del sencillo y humilde caminante del sendero interior. Nada hay que me puedan quitar que tenga real valor, nada está en manos de quiénes no pueden siquiera sostener su propia vida. Sí,es el Apocalipsis, porque nos han vendido el mundo, al más bajo precio, al más engañoso impostor.
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