MI MUSICA

sábado, 20 de agosto de 2011

DIÁLOGOS DEL CORAZÓN.

Esta es una página, de las millones de páginas, que pululan por Internet, una de esas que carecen de interés para nadie. Es una sencilla página de escritos cotidianos, de conversaciones con el corazón de quién las escribe, a modo de circunloquio interior. Cuando comencé la aventura, desconocida e incomprendida para mí, de publicar un blog, era más un reto personal, que una forma de calmar mi ansias de expresarme por escrito, porque lo hacía y sigo haciendo en mi viejo diario, cargado de años de historias de la vida, de fotografías retratadas en renglones de tinta.

Cuando conseguí entenderme con esto de internet   -aún no sé nada y he de reconocerlo-  sólo lo suficiente para este mi propósito, me embargaba el deseo de manifestar mi alegría a los demás.  ¡Vaya!, me decía, lo conseguiste, no eras tan torpe ( bueno , en realidad, quería decir que lo era menos de lo que creía). Y en verdad sentía cierto orgullo, más que orgullo, alegría de moverme de este modo, me embargaba la emoción de ver juntos, mi música y mis sentimientos, aquí, en  un único sitio, donde se retrataba mi mundo y donde también retrataba yo al mundo con mi cámara, a mi manera, sencillamente.

Sin embargo, conforme pasó el tiempo, sentía menos deseos de hacer público mi pequeño rincón, empecé a sentir cierto resquemor a dar la dirección de mi diario etéreo a nadie, aunque lo hago en contadas ocasiones sin embargo.

En estos últimos años, he pasado por muchas vicisitudes . Todo dió un giro; de repente me ví dando un esquinazo, y cambiando la dirección en la vida.

De repente el cielo se nubló, de repente, se me abrieron los ojos, realmente; era uno más, a quién las desgracias podían hacer mella en cualquier momento. Comprendí que era un pasajero más, mutable, esencialmente prescindible para todo y todos, que todo esto es un sueño, que el mundo de lo real, es el más profundo de todos esos sueños, y que a veces, se convierte en pesadilla.

Aprendí a asimilar mi insignificancia, a comprender en la humildad, a aceptar lo que la vida me da, a mirar para adelante, pero también a los lados, y que siempre, siempre, es uno un afortunado, si miras con humildad, si eres justo, si no lo haces  a través de la lente de la envidia y la soberbia.

Hace tiempo comprendí, empecé a ver de nuevo, conforme mis sentidos han ido perdiendo facultades, he ido viendo de otra manera, he comprendido, he asimilado…he aceptado.

Y he dejado de necesitar aprecios, demostraciones de beneplácito, porque el mundo eres tú y él, es una cuenta pendiente, una aventura entre dos, donde siempre hay un espejo delante que te refleja la imagen real de tí mismo.

Nadie cuenta, nada tiene valor de la opinión ajena, si falla la imagen que tienes delante de tí, si  no eres capaz de enfocar realmente esa imagen.

El mal huele a podrido, es traicionero, no conoce la amistad, no sabe de amores ni agradecimientos, es injusto y cruel, es falso e hipócrita, es avaricioso y pendenciero, es vanidoso, soberbio, el mal  te usa, te hace súbdito, para manipularte, para impedir que progreses, para poner cortapisas a tu libertad, para convertirte en servidor autómata, para robarte la posibilidad de ser tú… y a mí,  el mundo me huele cada día peor.

Para mí sumergirme en esta página, donde suena la música del corazón, donde paso la escoba a mi mundo con frecuencia, es como sumergirme  a ratos en un paraíso de olor limpio, donde corren arroyos límpidos y cristalinos, donde cerrando los ojos veo con más claridad, donde, en la soledad, me siento más acompañado, donde, careciendo  lo tengo todo. Bajo a mi mundo acompañado del suave y acompasado ritmo de la música, mi música, para pasear mi corazón entre estas páginas, para descargar mis miradas de tanta miseria, pena y tristeza que me sacude a diario el corazón.

Y me siento feliz, de estar aquí, perdido entre estos renglones, independiente, sin necesidad alguna  más que respirar el aire limpio de los sentidos del espíritu.

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