MI MUSICA

sábado, 18 de diciembre de 2010

PASA EL MUNDO …

Ahí fuera, fuera, hay un mundo que camina frenético, un mundo artificial y artificioso, enredado en sus propios prejuicios y mentiras, falsamente seguro, autocráticamente erigido en su verdad,  sumido en la vana certeza de que es la única forma de  entender y explicar esto que llamamos existencia.

Ahí fuera  hay un mundo plagado de gentes que frenéticas se mueven al ritmo de lo inicuo, incapaces, de tener y sentir la experiencia de parar siquiera  un segundo para apearse, para salirse de los raíles del tren de lo estipulado por lo socialmente aceptado, renunciando a su verdadera libertad , al conocimiento de su verdadero yo, negándose la posibilidad de abrir la mirada a otros horizontes.

Ahí fuera hay un mundo que se niega, que se esconde, que mira hacia otro lado, que castiga y penaliza a quiénes levantan la voz, a quiénes señalan otros caminos, a quiénes proponen otros horizontes.

Pero la verdad, la cruda realidad es inexorable, y aunque se toma su tiempo, aunque parece derrotada y sumisa, siempre se erige como ganadora, porque tiene al tiempo y la razón  como aliada . Hemos tenido tiempo para hacer mal las cosas, para tomar y caminar el sendero equivocado, pero el tiempo nos descubre la cruda verdad, como un inmenso e insalvable barranco que nos impide seguir la ruta tomada.

Y la Navidad es siempre un momento perfecto para frenar la alocada carrera exterior, para detenernos en nuestro camino y convertirnos  en aliados  del tiempo, para tomar respiro y aire fresco en nuestro propio yo. Es una excusa para sentirnos plenamente conscientes de nosotros

mismos, para convertirnos en receptores pasivos  de la información que la creación nos envía silenciosamente al corazón.

Es el verdadero sentido que tiene la Navidad para el buscador, sencillamente, para el simple ser humano que ejerce como  TAL.

LA OTRA MIRADA

EL SECRETO

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